Escape de la Bolsa de Kamenets-Podolsky, 1944

Uno de los episodios más escalofriantes para un ejército, en cualquier época, es verse cercado, es decir; rodeado de enemigos, y privado de contacto con sus bases de suministros vitales: comida, carburante, y municiones. Un buen ejemplo de esto fue la Batalla de Stalingrado (1942-1943), en la que el VI Ejército Alemán se vió rodeado por varios ejércitos soviéticos y, sin posibilidad de escapar, acabó siendo destruido, marcando así un momento decisivo en la Segunda Guerra Mundial. Un año después, a principios de 1944, los soviéticos pasaron a la ofensiva y consiguieron cercar, y destruir, a un buen número de divisiones alemanas, pero, en una de estas bolsas, la de Kamenets-Podolsky, en Ucrania, se encontraba el Iº Ejército Panzer alemán, al mando del veterano general Hans Hube, que decidió no darse por vencido y, luchando contra todo, ordenó a sus tropas que intentarán escapar del cerco y la muerte. El escenario para el drama estaba servido.

Soldado alemán en un pozo de tirador, en la nieve.
Soldado alemán en un pozo de tirador, en la nieve.

En enero de 1944, las fuerzas alemanas del Grupo de Ejércitos Sur, al mando del general Erich von Manstein, se habían replegado a una línea defensiva que discurría a lo largo del Dniéper, en Ucrania. Entre estas tropas se encontraba el Iº Ejército Panzer, una unidad de choque que solía actuar siempre como punta de lanza en los combates más duros. Una de sus actuaciones más exitosas fue la rotura del cerco de Korsun – Cherkassy (del 24 de enero al 16 de febrero de 1944), en donde varias divisiones de retaguardia, del Grupo de Ejércitos Sur, habían acabado cercadas tras el rápido avance de los ejercitos sovieticos, en dirección al Dniéper. La ruptura de este cerco permitió que 20.000 soldados alemanes, de un total de 54.000, escapasen del cautiverio, o la muerte.

Los soviéticos, indignados por haber perdido la oportunidad de acabar con el enemigo cercado decidieron que su próxima ofensiva sería dirigida contra el Iº Ejército Panzer, ya que si conseguían destruirlo, conseguirían acabar con la formación blindada más poderosa que poseía el Grupo de Ejércitos Sur y allanarían el avance del Ejército Rojo hacia el resto de Ucrania, generando el colapso de todo el Frente Oriental. El mariscal Zhukov, el genio estratégico que había ideado el cerco de Stalingrado, y el de Korsun, planificó un nuevo ataque en tenaza contra los alemanes, es decir les atacaría por los flancos con objeto de rodear al Iº Ejército Panzer, y destruirlo por completo.

En aquel tiempo, el Iº Ejército Panzer se encontraba desplegado al norte del río Dniéster, en el entorno de la localidad de Kamenets-Podolsky, y comprendía (sobre el papel) un total de 20 divisiones: 9 divisiones Panzer (blindadas) más un batallón independiente de tanques tigre, una división motorizada y diez divisiones de infantería que en total conformaban unos efectivos de 200.000 hombres y 1.200 tanques. Estas fuerzas eran impresionantes sobre el papel, pero los últimos combates habían dejado a las divisiones Panzer muy mermadas de blindados, sus hombres estaban completamente fatigados y su equipamiento estaba incompleto y muy desgastado. Contra ellos, los soviéticos lanzarían más de 2.000 tanques, y 500.000 soldados perfectamente equipados.

El 22 de marzo de 1944, el «Primer Frente Ucraniano«, al mando de Zhukov, y el «Segundo Frente Ucraniano«, comandado por el mariscal Iván Koniev, avanzaron según lo planeado, rompiendo el frente por ambos flancos y, tras cruzar el río Dniéster, consiguieron llegar a la frontera rumana el 24 de marzo. Ante este feroz ataque, y previendo lo que querían los soviéticos, von Manstein solicitó a Hitler, comandante supremo del ejército alemán, permiso para que el grueso de las tropas del Iº Ejército Panzer se retiraran del frente, evitando así el inminente cerco, pero Hitler, al igual que en Stalingrado, se negó a ello, aludiendo que un acto así podía provocar la caída de todo el Frente Oriental, el Ejército cercado debería resistir entreteniendo a los soviéticos hasta que se estabilizase el frente y se construyeran nuevas defensas.

El 25 de marzo, las fuerzas del Primer Frente Ucraniano conquistaron la localidad de Khotyn, al norte del Dniéster completando así el cerco del Iº Ejército Panzer y cerrando toda vía de escape. En la bolsa que se había creado en el entorno de Kamenets-Podolsky habían quedado cercados 200,000 soldados alemanes.

Solo un milagro podía salvar a los alemanes y ese milagro se personificó en el comandante al mando del Iº Ejército Panzer, el general Hans Valentin Hube.

Hans-Valentin Hube, 1890-1944
Hans-Valentin Hube, 1890-1944

Hube, un sajón que había perdido su brazo izquierdo en la Primera Guerra Mundial, y que se había cubierto de gloria en la Invasión de la URSS, en 1941, era un veterano de Stalingrado, batalla durante la cual intentó convencer, sucesivamente, a Hitler para que permitiese escapar al VIº Ejército del cerco. Aquella vez fracasó, y perdió a sus hombres en Stalingrado, pero, en esta ocasión, Hube no estaba dispuesto a darse por vencido aunque tuviera que hacer caso omiso de las órdenes de Hitler.

Mapa de Kamenets-Podolski
Mapa de Kamenets-Podolski

La primera medida de Hube ante la evidencia del cerco fue reducir el área ocupada por su ejército para hacerla más fácilmente defendible, en segundo lugar ordenó hacer un recuento de las provisiones de las que disponía y tras comprobar que tenía comida y municiones para dos semanas pero gasolina para pocos días, ordenó que todo el combustible disponible se transpasase a los tanques, abandonando cualquier otro vehículo. El transporte de infantería y del propio estado mayor de Hube se realizaría mediante carretas de campesinos requisadas. En tercer lugar, para tener un mejor control sobre las heterodoxas fuerzas cercadas dividió a sus tropas en tres grupos: Fuerza de Ataque Norte, Fuerza de Ataque Sur y Retaguardia.

La crudeza del clima invernal estaba retrasando las operaciones de los soviéticos, pero también impedían que los alemanes pudieran atacar para intentar ayudar a los cercados, la única esperanza era huir con lo que se tenía a mano cuanto antes y para ello había solo dos rutas posibles a seguir: escapar hacia el sur, hacía Rumania, aprovechando que los alemanes todavía conservaban una cabeza de puente sobre el rio Dniéster en la localidad de Hotin o escapar hacia el noroeste, hacia la localidad de Tarnopol (actual Ternopil), localidad que estaba a 250 kilómetros y a la que tendrían que llegar atravesando varios ríos y terrenos pantanosos. Obviamente la vía de escape hacia el sur era la más lógica y por ello Hube escogió la ruta más difícil, sabedor de que los soviéticos concentrarían allí la mayoría de sus fuerzas para bloquear cualquier intento de escape.

Al anochecer, del 27 de marzo de 1944, las tropas de Hube se pusieron en marcha, dispuestas a escapar a cualquier precio. Mientras una terrible ventisca se abatía sobre el frente, los tanques Panther de las Fuerzas de Ataque Norte, y Sur, arrollaron a los soviéticos, al norte de Kamenets-Podolsky, aseguraron los cruces sobre el río Zbruch (Sbruez) y, sin detenerse a tomar un respiro, continuaron su marcha en dirección al río Sereth. Ante esta audaz maniobra, los sorprendidos soviéticos no supieron cómo reaccionar e incluso, al principio, reforzaron sus tropas del sur, pensando que el ataque del norte era solo una distracción.

Dos días después, el 29 de marzo, los alemanes llegaron finalmente hasta los cruces del río Sereth. Para entonces, los soviéticos ya habían reaccionado, y habían enviado al 4º Ejército de Guardias a ocupar Kamenets-Podolsky, para impedir que los alemanes cruzasen el río. Ante esta inmediata amenaza Hube reaccionó rápidamente, y envió a su Fuerza de Ataque Sur para reconquistar la localidad y detener allí a los soviéticos, mientras que el resto de sus tropas se dedicaban a establecer cabezas de puente sobre el río. Los soviéticos, enfurecidos por el atrevimiento de los alemanes, continuaron enviando tropas al norte, y, además, decidieron atacar también por la retaguardia con objeto de no dejar escapar a su presa. Sin embargo, Hube ya había anticipado esa posible maniobra, y había dejado a sus poderosos tanques Tiger, más pesados y lentos que los Panther, en la retaguardia, para que pudieran detener cualquier ataque enemigo, lo cual hicieron a la perfección.

El día 1 de marzo, el mayor enemigo del Iº Ejército Panzer pasó a ser el clima, la ventisca que había protegido sus movimientos dio paso a un súbito deshielo que convirtió los caminos en profundos barrizales. Una gran cantidad de tanques, malgastó su gasolina intentando avanzar por aquellos cenagales para finalmente darse por vencidos y tener que abandonarlos para continuar a pie la huida. Con todo, el buen tiempo no trajo solo desgracias sino que permitió a las tropas de Hube ser abastecidas por vía aérea. Poco después, el general Hube pudo entrar en contacto por radio con el IIº cuerpo Panzer de las SS, comandado por Paul Hausser, el cual estaba intentado avanzar en su ayuda. La salvación estaba ya al alcance de la mano, pese a que para avanzar tenían que combatir duramente metro a metro, pero ningún soldado alemán quería acabar en los Gulags de Siberia y por ello continuaron atacando sin descanso y el día 5 de abril lograron alcanzar el río Strypa , tras el cual estaban ya las tropas de Hausser, con las que se entró en contacto al día siguiente cerca de la localidad de Buczacz. Pocos días después consiguió llegar a la zona el Grupo de Retaguardia, dándose por finalizado el dramático escape.

En dos semanas de lucha feroz, el Iº Ejército Panzer había conseguido escapar de los soviéticos sin sufrir más de 14.000 bajas entre muertos y heridos de sus 200.000 hombres, sin dejar de combatir había cruzado tres ríos en condiciones climatológicas sumamente adversas y había conseguido destruir 357 tanques, 42 cañones de asalto y 280 piezas de artillería enemigas.

Del Iº Ejército Panzer solo se habían salvado de los barrizales, y la falta de gasolina, 45 tanques, pero, habían salvado algo más importante, las tripulaciones de éstos. Sin descansar, en pocos días, el Iº Ejército Panzer ya estaba de nuevo defendiendo el frente.

Hans-Valentin Hube se había convertido en el héroe de moda del Ejército Alemán, y por su heroísmo fue condecorado con el distintivo de diamantes para su Cruz de Caballero. El 21 de abril de 1944, cuando volaba hacia Alemania para recibir la condecoración de manos de Hitler sufrió un accidente aéreo, cerca de Berlín, que acabó con su vida. Irónicamente, tras sobrevivir a Stalingrado, y a la Bolsa de Kamenets-Podolsky, el viejo general Hube, del brazo de acero, murió en su patria de la forma más absurda.

© 2011 – Autor: Marco Antonio Martín García
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3 comentarios

  1. emocionante escape en condiciones duras y dificiles ,me emociona estos tipos de operaciones,los alemnaes si que sabian avanzar y luchar:el frente ruso es inconparable en heroismo y emciones..nada que ver con el frente occidental..tasn llenas de series ridiculas como comnbate y ect..

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