Carros de Combate Soviéticos, de la Guerra Fría a nuestros días

Durante la denominada “Guerra Fría”, la Unión Soviética disponía de miles de carros de combate preparados para avanzar en masa contra los países de Europa Occidental y su principal aliado: EEUU. Esta amenaza desapareció con la caída de la URSS, pero los viejos carros de combate soviéticos siguen aún equipando hoy en día a los ejércitos de un gran número de países. Por otro lado, dada su gran difusión, los carros de combate soviéticos han participado en la gran mayoría de guerras que se han desatado desde la segunda mitad del siglo XX, lo cual ha permitido evaluar sus capacidades en combate sobre todo tipo de terrenos y climas, y frente a todo tipo de enemigos. Sin embargo muchas de las opiniones actuales sobre el armamento soviético son denigrantes, se basan en la hipocresía y responden a intereses políticos (superioridad occidental) y económicos (venta de armas). La tarea de un historiador es contar la verdad sin meterse en opiniones políticas, y la verdad es que en su época, los carros de combate soviéticos eran los mejores del mundo en relación calidad/precio. En este artículo pretendo reivindicar la validez de aquellos formidables carros de combate analizando de forma breve sus modelos más representativos y más vendidos a otros países: el T-55 y el T-72.

1 – El T-54/T-55

T-55 PeruanoEn las primeras décadas de la Guerra Fría, años 50-60, la doctrina militar soviética en caso de un conflicto europeo contra EEUU y sus aliados de Europa Occidental se basaba en los mismos principios con los que habían derrotado a los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, es decir: disponer de grandes cantidades de tanques medios (los famosos T-34) con los que arrollar a la infantería enemiga, mientras tanques pesados y cazacarros se encargaban de los carros de combate enemigos. Para realizar esta función y reemplazar al mítico T-34, los soviéticos necesitaban un tanque sumamente barato y útil, del que se pudieran fabricar cantidades ingentes con las que superar a los tanques occidentales en proporciones de 4 a 1 o mayores. Bajo estas premisas, los soviéticos desarrollaron el T-54, un tanque basado en el T-44: un excelente modelo desarrollado en 1944, como respuesta al Panzer V “Panther” del ejército alemán, pero que no llegó a entrar en combate.

El T-54, que comenzó a producirse a partir de 1952, era un tanque de 36 toneladas, de perfil bajo (con lo que ofrecía menor blanco al enemigo), con un poderoso blindaje (para la época) y bien armado, ya que montaba un cañón de 100mm. La evolución mejorada del T-54 sería el T-55, el blindado más numeroso y más vendido de la época.

El T-55, desarrollado, como sus predecesores, por la prestigiosa Oficina de Proyectos Morozov, era similar al T-54 en su aspecto externo, sus principales mejoras eran un revestimiento interno, para sellar herméticamente el vehículo, y diversas medidas adicionales, como un detector de rayos gamma, para proteger al tanque contra la radiación, en caso de tener que combatir en un campo de batalla contaminado por una explosión nuclear. Además, incorporaba un sistema de arranque (mejorado para trabajar en bajas temperaturas) y un nuevo motor diésel V-55V, de 580 caballos de potencia, que junto a una nueva trasmisión, le permitía alcanzar una velocidad máxima de 50 km/h. Otras mejoras eran la redistribución interna para aumentar la capacidad de combustible a 680 litros (a los que se sumaban dos depósitos externos de 200 litros cada uno) y la capacidad de almacenamiento de munición a 40 proyectiles.

En cuanto a armamento, el T-55 montaba en su torre un cañón D-10TS2 de 100mm y una ametralladora coaxial de 7,62 mm. Varios años después y dada la aparición de los helicópteros caza carros, se sumaría al armamento del tanque una ametralladora antiaérea DShK-M de 12.7 mm. Por último, respecto a su blindaje, el T-55 tenía un respetable blindaje de 205 mm en el frontal de la torre, 120mm en los laterales de la torre, 100 mm en el frontal del casco, 80 mm en los costados y 60 mm en la parte posterior. (Hay que tener en cuenta que dado su perfil bajo la mayoría de proyectiles enemigos impactarían contra la torre)

Todas estas características hacían del T-55 un carro de combate formidable, equiparable, y en muchos aspectos superior, a los carros de combate norteamericanos contemporáneos: los M47 y M48 “Patton” y al carro de combate británico “Centurión”. Pero, lo más importante, es que era mucho más barato que los tanques occidentales y en caso de entrar en guerra, su producción masiva permitiría a los soviéticos alinear frente a los occidentales decenas de tanques por cada uno de los tanques aliados.

La producción del T-55 comenzó en junio de 1958, pero dada la vertiginosa carrera de armamentos y como respuesta a la aparición del M-60 estadounidense (una evolución mejorada del M-48 “Patton”, que montaba el excelente cañón británico LT de 105 mm), a partir de 1962 los soviéticos ya estaban produciendo una evolución mejorada del T-55: el T-62 (armado con un cañón de 115 mm). Pese a que se había quedado desfasado, la producción del T-55 continuó hasta 1977, sobre todo para exportarlo a terceros países. El excelente precio del T-55 permitió que un gran número de países en vías de desarrollo pudieran tener por primera vez carros de combate relativamente modernos en sus ejércitos. En total, se calcula que la producción total de T-55 soviéticos superó los 50.000 ejemplares (sin contar las miles de copias chinas del tanque, denominadas Type 59).

En combate:
Dada su gran profusión (los soviéticos exportaron más de 20.000 T-54/ T-55 a terceros países), se puede decir que son los T-55 son los carros de combate que han participado en mayor número de conflictos bélicos. La primera vez que el T-54 participó en combate fue en 1956, durante la represión soviética del levantamiento en Hungría. Un T-54 capturado por los insurgentes fue entregado a la embajada británica en Budapest, lo que permitió a los occidentales estudiar el tanque y a raíz de ello incorporar a sus carros de combate el cañón L7 de 105 mm. A partir de 1960, los T-54 y T-55 comenzaron a llegar a Oriente Medio para abastecer a los Países Árabes en sus guerras contra Israel. En 1973, durante la Guerra de Yom Kippur, (en la que se produjeron los mayores combates de tanques desde la Segunda Guerra Mundial) el ejército egipcio consiguió sacar un buen rendimiento de sus T-55 en el frente del Sinaí. Pese a estar ya algo desfasado, el T-55, usando munición subcalibrada moderna, demostró ser capaz de destruir a distancias largas, de más de 1.500 metros, a los M-60, M-48 y “Centurion” mejorados que usaba Israel. Finalmente, Israel, pese a sufrir enormes bajas entre sus fuerzas acorazadas, ganó la guerra, gracias a que su ejército era (y es) uno de los mejores del mundo y a que las tripulaciones de sus carros de combate estaban mucho mejor entrenadas que las egipcias. Pese a todo, el T-55 demostró que era un buen carro de combate.

Otros conflictos famosos en que participaron los T-54/T-55 fueron la guerra entre India y Pakistán de 1971, la guerra de Vietnam, la guerra entre Vietnam y China de 1979, la guerra entre Iraq e Irán (1980-1988) y las más recientes: las guerras de la antigua Yugoslavia, la Guerra del Golfo de 1991 y la invasión de Iraq de 2003. Estos últimos conflictos han generado todo un aluvión de críticas sobre los T-55 iraquíes, lo cual en mi opinión es algo completamente absurdo; ya que se enfrentaban a una superioridad aérea abrumadora y a los últimos carros de combate de Occidente (como el M1 Abrams o el Challenger 2). Los T-55 iraquíes no tenían ninguna posibilidad.

Como resumen, se puede decir que el T-55 era un buen tanque en su época, tan bueno que a través de diversos programas de mejora, aun hoy en día, más de 50 años después de su aparición, sigue equipando a un gran número de ejércitos.

Tabla Comparativa:
Comparativa MBT

Un buen video explicativo sobre el diseño del T-54/55:

2 – El T-72

T-72 FinlandesCon el objetivo de reemplazar a los T-55 y T-62 como principal carro de combate del Ejército Soviético durante los años 60 los soviéticos desarrollaron el carro de combate más avanzado de la época: el T-64. Este novedoso carro de combate incorporaba el primer blindaje laminado de la historia, usando placas cerámicas sobre el acero, lo que le otorgaba un blindaje equivalente a 450 mm de acero normal. A este formidable poder defensivo se sumaba un poderoso cañón de 125 mm, un avanzado control de tiro, un cargador de munición automático que le permitía disparar 10 proyectiles por minuto, frente a los 4 o 5 disparos por minuto de un cargador manual, y lo más innovador: una de sus versiones mejoradas, el T-64B, era capaz de disparar misiles antitanque de largo alcance a través del cañón. En el resto de los elementos, el T-64 mantenía los mismos conceptos que el resto de tanques soviéticos: perfil bajo, peso ligero y gran movilidad. Sin embargo, dada su alta calidad, el T-64 era un tanque muy caro de fabricar, lo que hacía inviable económicamente su producción en grandes números. La solución soviética fue fabricar un número modesto de T-64 y crear un nuevo tanque mucho más barato pero que incorporara elementos del blindaje y el poder ofensivo del T-64. Bajo estas premisas nació el T-72, una evolución barata del T-64.

El T-72, desarrollado por la planta de Uralvagon en Nizhn Tagil, comenzó a producirse en 1972. Sus principales características y diferencias con el T-64 eran las siguientes: el T-72 tenía un blindaje laminado en el casco pero una torre de fundición normal, en vez de la torre de blindaje laminado del T-64, lo cual disminuía la protección del tanque, pero abarataba el coste. Por otro lado, la suspensión, el motor y la trasmisión fueron reemplazados por modelos más baratos y de más fácil mantenimiento (el nuevo motor diesel era el V-46 de 780 caballos de potencia y capaz de desarrollar 60 km por hora).

Sin embargo, a base de tantos recortes, este modelo inicial de T-72 no cumplía los requisitos necesarios para hacer frente con éxito a los tanques occidentales y por ello a partir de 1978 los soviéticos comenzaron a fabricar una versión mejorada: el T-72A, con blindaje laminado en la torre, telémetro láser y mejoras en el motor, equipo de comunicaciones y sistema de visión nocturna.

Con el paso de los años y dada la necesidad de mejorar sus carros de combate, los soviéticos desarrollaron una versión mejorada del T-64, el T-80, el carro de mayor calidad del ejército soviético, que entraría en servicio a finales de los años 70 para reemplazar progresivamente al T-64. Por otro lado y dado el alto coste de producir tanques de gran calidad como el T-80, los soviéticos decidieron mejorar el T-72 para hacer frente a la amenaza creciente que suponía la aparición de últimos carros de combate occidentales (en 1980 apareció el tanque estadounidense M1 Abrams, el mejor carro de combate del mundo y el más caro, con un coste por unidad, de su versión M1A1, de tres millones de dólares).

En 1985 entró en servició una versión mejorada del T-72, el carro de combate T-72B, cuyas principales características eran un nuevo blindaje laminado en la torre que aumentaba el peso en 3 toneladas pero que concedía una formidable capacidad de blindaje, equivalente a 520mm de acero frente a proyectiles APFSDS y a 900mm frente a proyectiles HEAT, un motor diesel mejorado, denominado V-84 y nuevas ruedas dentadas. Otra importante mejora del T-72B fue la incorporación del sistema para disparar misiles antitanque guiados por laser a través del tubo del cañón (al igual que el T-80). Estos proyectiles tenían la capacidad de alcanzar objetivos a casi 5.000 metros con una capacidad de penetración de 700mm. Todas estas mejoras hicieron de este modelo uno de los mejores y más peligrosos carros de combate de la época.

Por último, los soviéticos desarrollaron dos versiones de bajo coste(y anticuadas) del tanque destinadas a la exportación a terceros países: una versión basada en el modelo inicial de T-72 denominada T-72M y otra versión basada en parte en el T-72A, es decir, con blindaje laminado en la torre, denominada T-72M1.

Tras la caída de la URSS continuaron apareciendo versiones mejoradas del T-72 dotadas de blindaje reactivo y evoluciones, como el carro de combate T-90. En total, se han fabricado más de 40.000 T-72 y en día sigue siendo un modelo valido y eficiente que equipa a los ejércitos de decenas de países de todo el Mundo.

En combate:

Los primeros T-72 en entrar en combate fueron los modelos de exportación iniciales (más baratos y peor protegidos) que la URSS vendió a Siria. Estos T-72 sirios se enfrentaron con relativo éxito a los Merkava, los últimos carros de combate de Israel, en el conflicto del Líbano de 1982.

Otro conflicto en el que participaron los T-72 de exportación fue la Guerra entre Iraq-Irán (1980-1988) en la que los T-72 iraquíes se impusieron fácilmente a los M-60 y Chieftain iraníes. Al final de la contienda, los iraquíes, muy satisfechos con el rendimiento del T-72, decidieron fabricar su propia versión del tanque bajo licencia: el T-72M1 apodado “León de Babilonia”. A partir de 1989, estos tanques se destinarían a equipar a las unidades de elite de la Guardia Republicana de Saddam Hussein, mientras que los T-55, T-62 y Type 59 seguirían equipando al ejército regular. Sin embargo, esta versión iraquí del tanque no era de buena calidad (de hecho era inferior al ya desfasado T-72A soviético) y tenía numerosas deficiencias como un débil blindaje frontal y anticuados sistemas de tiro y de visión, que sumadas al escaso entrenamiento de sus tripulaciones y a unas tácticas muy deficientes, basadas en usar los carros de combate de forma estática, como si fueran artillería, hicieron que los T-72 fueran presa fácil para los M1A1 Abrams norteamericanos durante la Guerra del Golfo de 1991. Menos de una decena de M1A1 Abrams fueron dañados por los disparos de los T-72 iraquíes, los cuales sufrieron por contra la pérdida de más de 500 tanques.

Otros conflictos en los que participaron versiones de exportación del T-72 fueron las Guerras de la Antigua Yugoslavia, en las que tuvieron un buen rendimiento, y la invasión de Irak de 2003, en la que sufrieron de nuevo el avasallador poder militar de EEUU y sus aliados. Sin embargo, los únicos conflictos en que han participado T-72 originales han sido los que han involucrado a los ejércitos rusos y a las antiguas repúblicas soviéticas: las Guerras de Chechenia, en donde se dio el caso de un T-72B que sobrevivió a más de 10 impactos de RPG y la invasión de Georgia de 2008, en la cual, los T-72B rusos, manejados por tripulaciones mejor entrenadas, se impusieron fácilmente a sus rivales: los T-72B georgianos.

Conclusión:

Para finalizar este breve análisis, se puede concluir que desde la Guerra Fría hasta nuestros días, los tanques soviéticos siempre han estado a la altura frente a sus enemigos occidentales: EEUU y sus socios de la OTAN. Felizmente, la Guerra Fría nunca se “calentó” y nos libramos de asistir a la irrupción de miles de tanques soviéticos a través de la frontera alemana. ¿Qué habría ocurrido entonces? ¿Se habría impuesto la calidad o la cantidad? Nunca lo sabremos. Sin embargo, como demostraron los alemanes en la Segunda Guerra mundial e Israel en las guerras de Oriente Medio, lo más importante en un enfrentamiento entre carros de combate no es el carro de combate, sino los hombres que los tripulan. Una tripulación muy bien entrenada y motivada, capaz de usar mejores tácticas y de aprovechar la movilidad de su vehículo, se impondrá siempre a sus enemigos, aunque estos tripulen mejores tanques.

Fuentes:
Todos los libros consultados han sido publicados por la editorial Osprey y son:
“T-54 and T-55 MBT, 1944-2004” del autor Steven J. Zaloga
“T-72 Main Battle Tank, 1974-1993” del autor Steven J. Zaloga
“Centurion vs T-55” del autor Simon Dustan
“Modern Soviet Combat Tanks” del autor Steven J. Zaloga
“M1 Abrams vs T-72 Ural” del autor Steven J. Zaloga

© 2013 – Autor: Marco Antonío Martín García
Todos los derechos reservados.Prohibido su uso comercial y
la reproducción parcial o total de este texto sin consentimiento
previo del autor.
https://senderosdelahistoria.wordpress.com

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