La España de Caín

España siempre se ha caracterizado por ser una tierra cainita donde las haya, siempre hemos sido un conjunto de pueblos que convivían juntos mientras existiera un poder central capaz de dominarnos a todos, pero en cuanto este poder se veía debilitado rápidamente nos enfrascábamos en interminables guerras civiles o separatistas.
Hoy en día seguimos por el mismo camino, separándonos cada vez más, hasta que finalmente nos convirtamos en los estados de taifas que parece que tanto anhelamos ser. Una mentalidad que no tiene cabida en un mundo globalizado y que deberíamos intentar combatir antes de que aumente la ruina en que estamos sumidos.

La degeneración que está alcanzando España en el siglo XXI es algo inédito, los zombis televisivos que conforman nuestra sociedad solo despiertan de su letargo para enfrentarse por el futbol, para defender a sus favoritos de “Gran Hermano” o para luchar entre provincias a ver quién es más o menos “español”.

Ya lo decía Miguel de Unamuno:
“Ay, triste España de Caín, la roja de sangre hermana y por la bilis gualda, muerdes porque no comes, y en la espalda llevas carga de siglos de congoja! Medra machorra envidia en mente floja –te enseñó a no pensar Padre Ripalda– rezagada y vacía está tu falda e insulto el bien ajeno se te antoja Democracia frailuna con regüeldo de refectorio y ojo al chafarote, ¡viva la Virgen!, no hace falta bieldo. Gobierno de alpargata y de capote, timba, charada, a fin de mes el sueldo, y apedrear al loco Don Quijote…”

Y es que está más claro que el agua, si nos parece bien que tipejos como Hugo Chávez se descojone de los españoles es porque no nos sentimos como tales, si pensamos yo soy de tal provincia y que se joda España, yo no soy español…ect, ect…estamos muy jodidos…
Estos pensamientos, que antes eran producto de las típicas regiones separatistas, hoy en día están presentes en casi todas y el motivo es sencillo, ahora cada comunidad autónoma tiene competencias en educación que le permite diseñar una historia amañada, en la que se enseña lo que conviene, lo particular, las diferencias con el resto…convenciendo a la juventud de que España es un mito, no existe, no somos una nación sino un conjunto de naciones que se soportan porque no hay más remedio, que si no…

Estas posiciones nacionalistas y regionalistas que tanto nos orgullecen, nos convierten en una nación sumamente débil de cara al exterior, ¿si no nos consideramos españoles como vamos a defender a España? Tenemos una política exterior penosa, una economía en fase de desescombro y unos políticos subnormales, con perdón de los subnormales…

Una cosa está clara si una sola región consigue separarse de España el resto le seguirán, se producirá un completa Balcanización y surgirán unos nuevos estados, que, al igual que pasó con los Reinos de Taifas, no tendrán ningún peso ni futuro en un mundo global.

Si, ahora que la Crisis Económica nos ha dado una buena patada en la entrepierna despertándonos del sopor consumista en que vivíamos, no aprovechamos para construir las bases de un país con futuro de verdad, en el que todos colaboremos por un bien común, en el que formemos a todos los jóvenes en unos valores comunes, en el que el idioma español siga teniendo peso como factor de unión, y en el que todos dejen las ideas políticas particulares para defender a la misma nación, pues seguiremos como siempre, siendo un país de cazurros que se enfrentan a garrotazos como en el famoso cuadro de Goya. Estamos más cerca de la destrucción de lo que pensamos, aunque desde dentro no lo vemos, quizás porque no podemos apartar la mirada de Belén Esteban y Gran Hermano….pero desde fuera nos ven como somos, solo hace falta leer algún artículo de algún periódico como el New York Times para darse cuenta.

Como dijo ayer Arturo Pérez Reverte en la edición digital de la Vanguardia:
“El español es el máximo enemigo de sí mismo, siempre se carga lo que le pongan por delante. Cuando lees historia, ves que el enemigo no está fuera, somos nosotros. Ya entonces se dio la ruindad cainita, en los debates políticos y en la prensa, en donde emergía ese hijo de puta que nos ha caracterizado siempre, la idea de exterminar al enemigo. España pudo ser un país avanzado, pero la cagó sola…”

“En este país nunca ha habido buenos y malos, que no nos vengan con monsergas, todos hemos sido unos hijos de puta”.

Y la verdad es que tiene más razón que un santo, pero aún hay esperanza de cambiar las cosas si por un minuto apagamos la tele y nos ponemos a pensar, a leer y a intentar compartir nuestra vida con el resto de personas, dejando a un lado el eremitismo.

© 2010 – Autor: Marco Antonio Martín García
Todos los derechos reservados.
https://senderosdelahistoria.wordpress.com
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Categorías: Opinión | 2 comentarios

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2 pensamientos en “La España de Caín

  1. pichichanen

    Comparto la opinión. Estamos en un proceso de autodestrucción.

    Me gusta

  2. Pingback: La España de Caín

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