La Matanza de Lucanamarca, 1983

La matanza de Lucanamarca, acontecida el 3 de abril de 1983, es una de las mayores atrocidades cometidas por el grupo terrorista “Sendero Luminoso” en su lucha contra el Estado Peruano. En el pueblecito de Santiago de Lucanamarca, ubicado en la provincia de Ayacucho, los comunistas-maoístas de Sendero Luminoso asesinaron despiadadamente a 69 humildes campesinos, la mayoría de los cuales eran ancianos, mujeres y niños. Con esta salvaje acción los senderistas querían demostrar de lo que eran capaces y lo consiguieron, el terror que extendieron entre las humildes comunidades campesinas les permitió dominar la zona andina de Perú y conseguir así una base de operaciones desde la que continuar una cruenta guerra contra los demócratas peruanos que se ha cobrado casi 70.000 muertos y que aún perdura hoy en día.

El “Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso” fue creado en los años 60 por el catedrático de filosofía; Abimael Guzmán Reynoso, apodado “Presidente Gonzalo”.
El nombre de “Sendero Luminoso” proviene de una frase del político peruano José Carlos Mariátegui en la que dice: “El marxismo-leninismo es el sendero luminoso del futuro”.

Sendero Luminoso en origen era una de las facciones que componían el Partido Comunista Peruano y que se diferenciaba del resto de sus “compañeros” comunistas por su seguimiento de la doctrina maoísta, que abogaba por una “Revolución” protagonizada por el campesinado, el cual debería tomar el poder a través de una “Guerra Popular” que acabara con el sistema capitalista y permitiera construir un Estado Comunista. Tras visitar China en 1965 y comprobar in situ el “éxito” del maoísmo, Abimael Guzmán decide pasarse a la clandestinidad y preparar su partido para iniciar una lucha armada que les permitiera tomar el poder. Su primer paso fue convertir en bases de captación ideológica algunas de las principales universidades de Perú, entre las cuales estaban las de la Cantuta y la de San Marcos (la más antigua de América). Tras el éxito de su captación y contando ya con abundantes simpatizantes, a principios de 1980, Abimael decide iniciar la lucha armada contra el Estado Peruano.

Las primeras acciones terroristas de Sendero se concentraron en ganarse el apoyo del campesinado mediante el asesinato de figuras impopulares entre los campesinos: prestamistas, intermediarios, dueños de granjas latifundistas, funcionarios del estado…

Estos crímenes, unidos a las torpes acciones del gobierno peruano, animaron a algunos campesinos a unirse al movimiento, pero eran muchos menos de los que necesitaba Guzmán para desatar una verdadera Guerra Popular, así que decidió que si no se unían a él por las buenas lo harían por las malas…iniciando una feroz campaña de asesinatos de autoridades civiles y policías de las zonas andinas de Ayacucho, la provincia mas pobre de Perú.

Los abusos de los Senderistas, que obligaban a los pobres campesinos a “donar” sus ganados y bienes al movimiento terrorista e incluso a entregar a sus hijos como reclutas…y la ineficacia del gobierno peruano ante las guerrillas terroristas, hicieron que muchos campesinos decidieran autodefenderse, creando “Rondas Campesinas”, milicias locales encargadas de defender sus aldeas y ganados.

El 22 de marzo de 1983, una Ronda Campesina de Lucanamarca, Ayacucho, capturo, linchó y quemó vivo a Olegario Curitomay, comandante local senderista que había sido vecino de Lucanamarca y que tras ingresar en Sendero Luminoso había cometido numerosos abusos contra sus antiguos vecinos. Este hecho menor, fue tomado por Abimael Guzmán como una gran amenaza a su programa de control absoluto sobre las comunidades campesinas como paso previo a la Guerra Popular. Abimael no podía permitir que los campesinos pensaran que podían enfrentarse a Sendero ni castigar al líder que él les había impuesto, ya que su programa de someterles mediante el terror no resultaría. Así pues, Guzmán decidió dar “un escarmiento ejemplar” a los habitantes de Lucanamarca.

El amanecer del domingo 3 de abril de 1983, una columna senderista de 60 hombres al mando del comandante Hildebrando Pérez Huarancca, e integrada entre otros por el actual líder de Sendero Luminoso en el VRAE; Víctor Quispe Palomino, se dirigió hacía Lucanamarca para aniquilar a su población y dar el escarmiento ejemplar que tanto deseaba Abimael Guzmán. Antes de llegar a Lucanamarca, los senderistas cruzaron varios sectores de pequeñas aldeas cercanas a ésta localidad.

En la primera aldea, llamada Yanaccollpa, los senderistas capturaron a 29 campesinos, hombres, mujeres y niños, que fueron encerrados en una casa y asesinados brutalmente con machetes, hachas y pistolas. Tras esto, los senderistas echaron agua hirviendo sobre los cadáveres y cerraron la puerta de la casa con un candado. El propietario de la casa era Antonio Quincho, quien se salvó de la muerte al estar pastoreando su ganado en el momento de la matanza. Tras entrar en su vivienda descubrió éste escalofriante escenario que él mismo narra a continuación:
“Estaban con las manos y los pies amarrados, hasta las trenzas salidas de las señoritas, a quienes los habían cortado con hacha, cuchillo, pico, incluso les habían echado agua caliente…encontraron a los niños quemados sus manitos, caritas,… a los niños recién nacidos les habían sacado las tripas y pisado sus cabezas hasta que salgan sus sesos”.

Tras este primer delirio de violencia, los senderistas entraron en la aldea de Ataccara matando a hachazos a un matrimonio y su pequeño niño. Continuaron su avance sobre el centro de Lucanamarca matando de la misma forma a 8 personas en el sector de Llacchua. Sin embargo, un pastor pudo advertir los hechos y corrió hacía Lucanamarca para dar la voz de alarma. Un grupo de 13 hombres de Lucanamarca partió armado de ésta localidad con objeto de emboscar a los senderistas desde las alturas circundantes.

Los milicianos locales no tuvieron suerte, ya que fueron apresados por los senderistas en un paraje llamado Muylacruz. De estos 13 hombres fueron ejecutados 10, pudiendo escapar los otros 3 al ser parientes de Gilber Curitomay uno de los terroristas que integraban la columna y hermano de Olegario Curitomay, el comandante senderista cuyo linchamiento y muerte habían desencadenado todos estos hechos.

A las cuatro de la tarde, la columna senderista llegó finalmente a Lucanamarca, tras un inútil amago de resistencia, en el que varios vecinos dispararon con hondas contra los senderistas, muchos de los pobladores huyeron. Otros pobladores eran simpatizantes de los senderistas y ayudaron a éstos a capturar a los vecinos que eran partidarios del gobierno. El alcalde de Lucanamarca, Gualberto Tacas Rojas, fue delatado por un vecino y recibió un disparo detrás de la oreja que le salió por la cara. Pese a recibir ésta grave herida, consiguió huir y esconderse, siendo uno de los supervivientes que posteriormente contaron los pormenores de esta masacre.

Los vecinos de Lucanamarca capturados fueron llevados a la plaza del pueblo, una vez allí los hombres fueron separados de las mujeres y los niños. Un primer grupo de 20 hombres fue separado del resto y obligado a tenderse en el suelo, mientras se encontraban en esa posición, fueron cruelmente agredidos con machetes, hachas, pistolas e incluso grandes piedras, muriendo la mayoría de ellos. Uno de los “afortunados” supervivientes, Marcelino Casavilca, recibió una herida de bala y una cuchillada en el cuello.

Cuando los terroristas estaban preparando a otro grupo de hombres para recibir el mismo tratamiento, la fortuna intervino en la voz del niño Epifanio Quispe Tacas, quien empezó a gritar desde lejos que se acercaba una columna de auxilio a Lucanamarca.
Los senderistas, temerosos de enfrentarse en combate abierto con fuerzas superiores, decidieron incendiar algunas casas y escapar apresuradamente, salvándose así milagrosamente el resto de habitantes de Lucanamarca.

El saldo de esta macabra acción de venganza comunista, fue de 69 personas muertas: entre las que había 11 mujeres (algunas embarazadas) y 18 niños. Abimael Guzmán había conseguido cumplir su venganza y comentó sobre ella “Frente a la acción militar reaccionaria respondimos contundentemente con una acción: Lucanamarca, ni ellos ni nosotros la olvidamos, claro, porque ahí vieron una respuesta que no se imaginaron, ahí fueron aniquilados más de 80. (…)Ahí lo principal fue hacerles entender que éramos un hueso duro de roer, y que estábamos dispuestos a todo, a todo….”

Sin embargo, esta venganza políticamente sería un grave error del “Presidente Gonzalo”, ya que ideológicamente alejó aún más a los campesinos andinos de los senderistas. Las milicias campesinas aumentarían, ayudando al gobierno de forma muy efectiva a derrotar a los senderistas y a empujarles a los minúsculos reductos que aún controlan hoy en día con apoyo de los narcotraficantes de la zona.

Pocos días después de la matanza de Lucanamarca, los “Sinchis”, policías de elite encargados de las acciones antisubversivas, capturaron a veinte senderistas en las aldeas cercanas. Entre los detenidos había varios miembros de la columna terrorista que atacó Lucanamarca, curiosamente dos de ellos eran antiguos vecinos del pueblo, que confesaron los hechos sin mostrar ningún arrepentimiento. Estos 20 detenidos fueron posteriormente trasladados a la prisión de la Base Militar de Totos, desapareciendo para siempre…

Según la Unidad de Investigación Forense de la Comisión de la Verdad y Reconciliación; encargada de investigar las vulneraciones a los derechos humanos en esta terrible época, los muertos fueron los siguientes:

Zaragoza Allauca Evanan, Samuel Allauca Huancahuari, Senilda Allauca Huancahuari, Vilma Allauca Huancahuari, Francisco Constantino Allauca Matías, Crisóstomo Darío Allaucca Chaupin, Sócrates Allaucca Evanan, José Allaucca Huancahuari, Fortunato Allccahuamán Aguirre, Pablo Allccahuamán Rojas, Emigdio Arones Ruiz, Lucio Casavilca Chaupin, Máximo Chaumpi Quincho, Grimaldina Chaupin Allauca, Roberto Evanan Allccahuamán, Dionisio Evanan Huancahuari, Zenón Evanan Huaripáucar, Felicita Evanan Tacas, Percy Garayar Allauca, Néstor Garayar Quispe, Tiburcio Livio García Páucar, Efraín Heredia Quincho, Tiburcia Huamanculí Ñañacchua, Cipriano Huancahuari Allaucca, Rosa María Huancahuari Huamanculí, Juan de la Cruz Huancahuari Pérez, Hower Huancahuari Quichua, Cirila Huancahuari Quispe, Martina Emilia Huancahuari Quispe, Cipriano Huaripáucar Huancahuari, Constantino Huaripáucar Páucar, Valentina Huaripáucar Quincho, Ambrosio Huaripáucar Tacas, Melquíades Lavio Montes, Fausto Misaico Evanan, Santos Ñañachuari Allccahuamán, Honorata Páucar Casavilca, Espirita Páucar Chaupin, Mauricio Páucar Chaupin, Catalina Quichua Quincho, Constantino Quichua Quincho, Darío Quichua Quincho, Ausbertha Renee Quichua Quispe, Joaquín Quichua Quispe, Ricardo Quichua Quispe, Rosenda Quichua Quispe, Cecilia Quincho Páucar, Rosa María Quincho Páucar, Constanza Quispe Huamanculí, Damián Quispe Matías, David Erasmo Rimachi Casavilca, Félix Gabino Rimachi Casavilca, Pablo Rojas Ñañacchuari, Glicerio Rojas Quincho, Rubén Tacas Quincho, Juan Tacas Cárdenas, Daniel Tacas Curitomay, Félix Tacas Meza, Abdón Tacas Misaico, Adela Tacas Misaico, Donato Tacas Misaico, Haydeé Tacas Misaico, Zenilda Tacas Misaico, Edwin Tacas Quincho, Livio Tacas Quincho, Maritza Tacas Quincho, Percy Tacas Quincho, Elías Tacas Rojas y Alberto Tacas Ruiz.

© 2009 – Autor: Marco Antonio Martín García
Todos los derechos reservados.
https://senderosdelahistoria.wordpress.com
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Categorías: Historia Mundo Actual | 1 comentario

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Un pensamiento en “La Matanza de Lucanamarca, 1983

  1. julio

    lucanamarca falta desarrollar bastante no tenemos auturidades que puedan gobernar.

    Le gusta a 1 persona

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