El General George Patton, 1885-1945

George Patton fue uno de los mejores comandantes norteamericanos de la Segunda Guerra Mundial, y el general occidental más temido por los altos oficiales alemanes. Patton, además de ser un brillante estratega, era un personaje carismático y extravagante, amante de los elogios y al que en muchas ocasiones le gustaba blasfemar en público y mostrarse políticamente incorrecto. Pero lo mas excéntrico de su personalidad era su creencia de que él era la reencarnación de grandes generales del pasado como Aníbal…
Defensor a ultranza de los valores tradicionales, Patton odiaba a los cobardes y exigía siempre a sus tropas el máximo, sin importarle los costes materiales ni la sangre derramada. Éste carácter agresivo, valiente e indómito le hicieron ser apodado por sus tropas: “blood and guts” (sangre y cojones)

George Smith Patton “júnior” nació en San Gabriel, California, el 11 de noviembre de 1885. Su familia tenia una larga tradición militar que se remontaba a las épocas de la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil (su abuelo fue coronel confederado) de los Estados Unidos. Esta larga tradición militar influirá notablemente en Patton desde su niñez. Patton será un niño inteligente, amante de la literatura y de la historia militar.
Tras estudiar en el Instituto Militar de Virginia durante un año, Patton ingresó en la academia militar de West Point, donde se graduó en 1909.
Después de su graduación en West Point, Patton participó en las olimpiadas de 1912 de
Estocolmo, compitiendo en la prueba de pentatlón, la cual finalizó en quinto lugar debido a que los árbitros invalidaron injustamente uno de sus disparos, de no ser por ese error de los árbitros, Patton habría ganado la prueba.
Tras las Olimpiadas, Patton estudió en la Escuela de Caballería Francesa, aprendiendo la técnica francesa del manejo del sable de caballería, en el cual se convirtió en un experto, diseñando posteriormente su propio modelo de sable para el ejército norteamericano (sable modelo 1913).
Tras estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Patton pidió servir en la caballería francesa, pero el departamento de guerra de EEUU se lo denegó. En 1915 Patton fue destinado al “13º Regimiento de Caballería de Texas” en Fort Bliss, dedicándose el resto del año a patrullar con sus hombres la frontera con México.
El bautismo de fuego de Patton se produjo en 1916, a raíz de la expedición de castigo que emprendió el ejército de Estrados Unidos contra el caudillo mexicano, Pancho Villa, el cual había atacado la población de Columbus en EEUU como represalia por la ayuda norteamericana al presidente de México, Carranza.
El joven teniente Patton acompañó al general John J. Pershing como ayudante de campo en los 11 meses que estuvieron persiguiendo infructuosamente a Pancho Villa.
Durante una misión rutinaria de aprovisionamiento, Patton se encontró con Julio Cárdenas, un alto oficial de Pancho Villa y otro soldado mexicano que ejercía de guardaespaldas de Cárdenas. Patton se enfrentó temerariamente a los mexicanos y los mató con sendos disparos de su revolver “Colt” de doble acción. Este revolver de cachas nacaradas que Patton compró en 1915 será desde entonces su mayor emblema.
Patton mandó a su padre la silla de montar de plata y el sable del oficial mexicano muerto, objetos que junto a muchos otros de la colección de Patton se encuentra hoy en día en el museo metropolitano de Nueva York.
El éxito de Patton fue explotado al máximo por los periodistas norteamericanos, los cuales, a falta de otros éxitos durante la fracasada expedición de Pershing, convirtieron a Patton en el héroe del momento, lo cual le granjeo gran fama a su regreso a los Estados Unidos, siendo homenajeado y ascendido a primer teniente.

Al año siguiente, EEUU entraba de lleno en la Primera Guerra Mundial, contienda en la que Patton, fiel a su estilo, buscaría la gloria. Tras llegar a los campos de batalla de Francia, Patton, ascendido a capitán, pidió al general Pershing que le diera el mando de una unidad de combate, Pershing accedió y le concedió el mando de una compañía del Primer Cuerpo de Tanques, una unidad recién formada, ya que el tanque en aquellos tiempos era todavía una nueva arma experimental. Patton organizó admirablemente su unidad, la cual obtuvo un gran éxito durante su participación junto a los tanques británicos en la batalla de Cambrai, la primera batalla en la que los tanques fueron usados en masa. Sus éxitos en la tarea de organizar, entrenar y comandar tanques le brindaron el ascenso hasta el rango de teniente coronel, y el mando de todo el Cuerpo de Tanques.
Durante la exitosa ofensiva de St. Mihiel en septiembre de 1918, los tanques de Patton se dedicarán a tareas de reconocimiento, siempre a la vanguardia de las tropas. Durante ésta ofensiva Patton resultó herido por fuego de ametralladora mientras ayudaba a rescatar un tanque atascado en el barro. Patton fue condecorado por su heroísmo con el Corazón Púrpura y la cruz al Servicio Distinguido y fue ascendido a coronel. Mientras Patton se recuperaba de sus heridas en el hospital la guerra terminó.

Tras la guerra, Patton comandará el Cuerpo de Tanques, pasando después a servir en Washington, donde trabó gran amistad con el general Dwight D. Eisenhower.
Durante la postguerra, Patton aprovechó el tiempo para matricularse en varios cursos de “Estado Mayor”, graduándose en 1924 en “The Command and General Staff School” y en 1932 en el “Amy War College”.
En esta época de los años 20-30, Patton se dedicó a mejorar las unidades blindadas, solicitando continuamente al Congreso más fondos para potenciar el desarrollo de nuevos modelos de tanques y en la mejora de los equipos de radio y blindaje de los tanques norteamericanos. Además de eso, Patton estuvo desarrollando nuevas tácticas de combate para vehículos acorazados.
Desgraciadamente sus esfuerzos no fueron demasiado bien vistos por el Congreso, que pensaba más bien en reducir fondos que en incrementarlos, y Patton no pudo cumplir sus expectativas de mejora del Cuerpo de Tanques.

Tras su decepción, Patton sirvió en Hawai durante una temporada intrascendente, y tras eso retornó de nuevo a Washington en 1939, donde una vez más se dedicó a incordiar al Congreso pidiendo fondos para mejorar las unidades blindadas. Esta vez Patton tuvo más suerte y pudo convencer al Congreso de la necesidad de incrementar los fondos. Pero el merito no fue solo de Patton, ya que el Congreso había contemplado el éxito de las divisiones blindadas alemanas, las cuales gracias a su táctica de la “blitzkrieg” o “guerra relámpago” se estaban imponiendo fácilmente en Europa y comprendió que la única forma de enfrentar la amenaza nazi era reforzando el ejercito.
La insistencia de Patton no solo le sirvió para recibir más fondos, sino que además en julio de 1940 fue ascendido a General de Brigada y puesto al mando de la Segunda Brigada Blindada de Fort Benning, Georgia. La cercanía de la Segunda Guerra Mundial, ocasionará que ésta brigada crezca en tamaño e importancia rápidamente, convirtiéndose en la “2ª División Acorazada”, y ascendiendo Patton al rango de Mayor General.

El ataque japonés a Pearl Harbor significó la entrada en la Segunda Guerra Mundial por parte de los Estados Unidos al lado de los aliados, Patton celebró la entrada en la guerra, pensando que ésta seria su última oportunidad de convertirse en una figura militar semejante a sus admirados Aníbal o Napoleón, algo que Patton siempre había soñado.

En 1942, el Mayor General Patton al mando del 1º Cuerpo Blindado del ejército estadounidense, participará en la “Operación Torch”, el desembarco norteamericano en el Norte de África. La operación Torch pretendía atacar por la retaguardia al famoso Afrika Korps, el cuerpo expedicionario alemán en África, comandado por el prestigioso general Erwing Rommel. El Afrika Korps, tras quedarse sin suministros, había sido derrotado en la batalla de “El Alemain” y venia retirándose desde Libia hasta Túnez, perseguido por el general británico Montgomery.
La misión de Patton fue desembarcar en Casablanca y ocupar con sus tropas el Marruecos Francés, asegurando el flanco para que los norteamericanos pudieran atacar Túnez. Los norteamericanos temían que los alemanes reaccionaran al desembarco en África, ocupando la Francia de Vichy y España, amenazando el flanco aliado desde la costa española y el Marruecos Español. Patton y sus tropas no tuvieron ningún problema en ocupar el Marruecos Francés, siendo acogidos calurosamente y agasajados por el rey de Marruecos, quien organizó un desfile en honor de los estadounidenses.

En general, el desembarco aliado en el Norte de África fue un éxito, casi un paseo militar en el que los militares norteamericanos ocuparon sin muchos problemas las antiguas colonias francesas de Marruecos y Argelia. Pero en su posterior avance hacia Túnez, los norteamericanos se toparon con los curtidos soldados alemanes del “Afrika Korps”, los cuales les infringieron una terrible derrota en la Batalla del “Paso de Kasserine”, librada el 16 de febrero de 1943. Esta batalla fue una exitosa emboscada alemana que se saldó con 22.000 bajas norteamericanas frente a tan solo 2.000 de los alemanes. Tras la humillante derrota, el general norteamericano Lloyd Fredendall, al mando en dicha batalla de Kasserine, fue destituido y reemplazado por Patton, quien fue ascendido a teniente general y puesto al mando del 2º Cuerpo de Ejército Estadounidense.
Patton, entró en el puesto decidido a cambiar las cosas y demostrar las capacidades del soldado estadounidense. Desde su llegada, se dedicó a convertir a su unidad en una unidad modelo, reorganizándola y re-equipándola. Patton también estableció una rígida disciplina, castigando drásticamente cualquier falta en la que incurrieran sus hombres e intensificando los duros entrenamientos.
La disciplina impuesta por Patton dio sus frutos cuando, el 16 de marzo y dentro de la “Operación Wop”, su unidad encabezó una exitosa contraofensiva destinada a aliviar la presión que ejercían los ataques alemanes sobre el VIII Ejército Británico, de Bernard Montgomery. El 23 de marzo, en la “Batalla de El Guettar”, los norteamericanos se vengaron de la derrota del Paso de Kesserine, obteniendo su primera victoria sobre los alemanes al aplastar a la 10ª División Panzer. Viendo como el destructor fuego de artillería y ametralladora aniquilaba a los panzergrenadier que acompañaban a los tanques alemanes, Patton exclamo:”My God, it seems a crime to murder good infantry like that”.
La conjunción ofensiva de británicos y norteamericanos aplastó finalmente la heroica defensa alemana en Túnez el 13 de mayo de 1943. Esta campaña demostró la superioridad táctica del ejercito alemán, que con menos fuerzas fue capaz de defenderse exitosamente durante muchos meses hasta que la falta de suministros y la superioridad aérea aliada le obligo a rendirse. También la campaña fue la primera prueba de fuego de Patton, quien consiguió un enorme éxito al convertir al derrotado ejército de Kasserine en una verdadera tropa de elite. Otra consecuencia de la campaña fue la rivalidad que surgió entre Patton y Montgomery. Patton consideraba a “Monty” un pusilánime general mediocre y odiaba tener que supeditar sus planes ofensivos a las operaciones que emprendiera Montgomery. Patton sabia que la única manera de derrotar fácilmente a los alemanes era usar las tácticas de “Blitzkrieg “o “guerra relámpago” diseñadas por éstos. Las maniobras de concentración de fuego para romper el frente y usar los tanques para explotar la brecha e internarse velozmente en el territorio enemigo, eran las preferidas de Patton. Pero estas tácticas eran arriesgadas ya que se exponía al ejército atacante a contraataques de flanco que podían cercarlo y destruirlo. Montgomery no quería sufrir riesgos, por eso usaba tácticas más convencionales, machacando al enemigo con su artillería a lo largo del frente y avanzando lentamente limpiando el terreno. Así pues, la rivalidad de Patton y Montgomery no solo era la rivalidad entre dos personajes carismáticos, sino la de dos formas de hacer la guerra, la forma arriesgada de Patton y la forma conservadora de “Monty”.

Tras sus éxitos en el norte de África, Patton recibió el mando del VII Ejército Estadounidense, integrado en el 15º Grupo de ejércitos al mando del Mariscal Harold
Alexander para participar en la “Operación Husky”, la misión de invadir Sicilia y acercar el frente de guerra a Italia. El plan aliado implicaba el desembarco de dos ejércitos en el sur y el sureste de Sicilia, El VIII Ejercito Británico debería capturar Siracusa y luego dirigirse rápidamente a Mesina para cortar la retaguardia enemiga.
El 7º Ejército de Patton debía desembarcar entre Licara y Gela y avanzar por el Oeste para ayudar a completar el cerco del enemigo. Patton pensaba que nuevamente él hacia el papel de secundario mientras que el alto mando privilegiaba a Montgomery en la operación. Pero esta vez Patton estaba determinado a que “Monty” no se llevara la gloria y se tomó la invasión de Sicilia como una carrera entre él y Montgomery.

El 10 de julio de 1943, ambos ejércitos desembarcaron en las playas de Sicilia, en el este, las fuerzas británicas tomaron Siracusa sin encontrar mucha resistencia, mientras en el oeste los estadounidenses sufrieron un duro contraataque alemán que finalmente consiguieron repeler. Para el 15 de julio, las fuerzas de Patton habían avanzado hasta Agrigento, pero los británicos se habían retrasado en su avance hacia Mesina al encontrarse una durísima oposición enemiga en las laderas del volcán Etna.
El general Patton aprovechó la ocasión para realizar un audaz avance hacia Palermo, capturando la ciudad el 22 de julio. El avance no había estado autorizado expresamente por el alto mando, pero su éxito evitó que fuera criticado por desobedecer las órdenes. Tras discutir con Alexander, Patton obtuvo autorización para avanzar y se lanzó a toda velocidad a la conquista Mesina, con el objetivo de tomarla antes que Montgomery. No obstante su entusiasta avance fue detenido en la línea Santa Stefana el 23 de julio de 1943. Tras conseguir atravesar la “línea Santa Stefana”, Patton se topo con una nueva línea defensiva, “la línea San Frantello”. Tras varios intentos de atravesar la línea, Patton, exigiendo el máximo de sus tropas, logró romper el frente y atacar hacia Mesina.

El 17 de agosto, las fuerzas del General Patton entraron finalmente en Mesina, aunque la operación de cerco resultó un fracaso al conseguir escapar las fuerzas alemanas a Italia. No obstante, Patton estaba contento, pues había ganado su carrera personal con Montgomery, quien llegó un día después a la ciudad.
Pese a la completa superioridad aliada marítima, aérea y terrestre, unos 100.000 soldados y 10.000 vehículos del Eje consiguieron escapar a Italia, lo cual nos permite decir que la Operación Husky se saldó con una victoria defensiva alemana, al conseguir retrasar decisivamente a los aliados en su avance hacia Italia. Este retraso permitió que los alemanes se posesionaran de toda Italia, impidiendo la salida de ésta de la guerra.

Durante la invasión de Sicilia, entre 64 y 76 prisioneros de guerra italianos fueron asesinados cruelmente por tropas estadounidenses en Biscari. Solamente un sargento y un capitán fueron juzgados, el primero fue declarado culpable pero fue liberado posteriormente, mientras que el segundo fue transferido a otro regimiento y murió un año después en combate en Italia. Algunos periodistas echaron la culpa de esta matanza a los enardecidos discursos que lanzó Patton a sus tropas para motivarlas a avanzar más rápidamente. Según los críticos de Patton, sus duras palabras en estos discursos habrían inspirado la masacre cometida.
A este turbio asunto se sumó la polémica ocasionada por las agresiones verbales y físicas que realizó Patton contra los soldados Paul G. Bennet y Charles H. Kuhl, a los cuales acusó de cobardes por encontrarlos en un hospital militar sin tener ninguna herida física. La prensa nuevamente se echó encima de Patton, pidiendo su dimisión o expulsión del ejército. Estas presiones hicieron que Patton fuera relevado del mando del VII ejército justo antes de las operaciones en Italia. La carrera militar de Patton habría acabado en agosto de 1943 si no hubiese sido por la intervención de su amigos, los generales Bradley y Eisenhower.
Patton tras ser relevado de su cargo, permanecería en Sicilia por órdenes del Alto Mando. Su presencia en la isla tenía la finalidad de hacer creer a los alemanes que preparaba la invasión del sur de Francia. Los alemanes creían que Patton era el mejor general occidental y pensaban que su relevo era un truco de los aliados con el objeto de despistarlos (nadie en su sano juicio relevaría a su mejor general en plena guerra por presiones de la prensa sensacionalista).

Viendo su éxito a la hora de distraer a los servicios de inteligencia alemanes, Patton fue trasladado a Inglaterra para distraer nuevamente a los alemanes y convencerles de que los aliados invadirían Francia a través del paso de Calais.
Un mes después de la invasión de Normandía (6 de junio de 1944), Patton fue puesto al mando del III Ejército Estadounidense, situado en el flanco oeste de las fuerzas aliadas desembarcadas. La primera operación de envergadura en la que participará Patton será la “Operación Cobra”, lanzada el 25 de julio de 1944 con el objetivo de romper las líneas alemanas y abrir camino hacia Bretaña y el interior de Francia. El grueso de las fuerzas alemanas se encontraba defendiendo Caen de los torpes ataques de Montgomery y no se esperaban un ataque norteamericano en la zona de la carretera de Coutances a Saint-Lo. Durante tres horas, miles bombarderos y cazabombarderos lanzaron miles de bombas y napalm sobre el frente alemán, pulverizándolo totalmente y abriendo una brecha por la que las columnas blindadas americanas. El avance lanzado por Patton atraviesa en pocos días grandes extensiones de Francia al mas puro estilo “Blitzkrieg”, capturando a miles de prisioneros alemanes y ayudando a cerrar la denominada “Bolsa de Falaise”. Esta bolsa significó la destrucción de los ejércitos alemanes que defendían Francia. El 25 de agosto de 1944, las tropas de la segunda división acorazada de EEUU, dirigida por el francés Leclerc, liberaban París.

Patton se había consolidado tras estos éxitos como el mejor comandante aliado de tropas blindadas, persiguiendo a los alemanes hasta la frontera como un autentico perro de presa. Sin embargo, la ofensiva de Patton se detuvo bruscamente en las afueras de la decisiva ciudad de Metz el 31 de agosto de 1944, cuando sus tanques se quedaron sin gasolina frente a un contraataque alemán y sufrieron grandes pérdidas.
Los suministros aliados no podían seguir el rápido avance de los ejércitos y llegaban con cuentagotas. Además el suministro solamente se podía hacer desde los puertos artificiales construidos en las playas de Normandía y desde el puerto de Cherburgo, ya que los demás puertos importantes continuaban en manos alemanas. Patton protestaría airadamente porque según él, Montgomery siempre tenía prioridad sobre él a la hora de recibir suministros.
Durante los meses de octubre y noviembre, el III Ejército tuvo que mantener una cruenta guerra de posiciones para tomar Metz, la cual se rindió finalmente el 23 de noviembre de 1944. Para Patton la toma de la ciudad es una gran alegría, ya que Metz es el punto de partida que quiere usar para la penetración hacia el este, hacia la zona industrial del Sarre, y hacia el río Rhin.

El 16 de diciembre de 1944, el ejército alemán lanzó al ataque 29 divisiones con el objetivo de atravesar las Ardenas, cruzar el Mosa y llegar al estratégico puerto de Amberes, cortando en dos a los ejércitos aliados y cercando a los ejércitos adentrados en Holanda y Bélgica. Pese a un exitoso avance inicial, los alemanes fueron detenidos por la tenaz resistencia norteamericana en el estratégico cruce de carreteras de la ciudad de Bastogne, donde se encontraba cercada entre otras la famosa 101ª División Aerotransportada. La falta de reservas impidió a los alemanes continuar su avance y a su vez, Patton, en una increíble maniobra de precisión y rapidez, lanzó al III Ejército hacia el norte para romper el cerco alemán y liberar Bastogne.
El 16 de enero de 1945, las fuerzas alemanas que habían participado en la ofensiva alemana de Las Ardenas, se encontraban de nuevo en su punto de partida y los ejércitos aliados habían llegado hasta la frontera alemana, empezando a perforarla.

El general Patton al mando de III Ejército inició el avance hacia Alemania desde el sur del Eifel. Los alemanes destruyeron la presa del Ruhr para retrasar su avance, pero tras duros combates las tropas de Patton continuaron avanzando y ocuparon poco después la “Línea Erft”. A finales de febrero de 1945 las fuerzas estadounidenses se lanzaban al ataque sobre Colonia, la cual tomaron el 6 de marzo. Al día siguiente los norteamericanos tomaron el puente de Remagen, el cual les permitió cruzar el Rhin y adentrarse en Alemania
Patton, viendo como en Polonia era instaurado un gobierno comunista y viendo de qué tipo era la “liberación” que los soldados soviéticos ejercían en el Este de Europa, se propuso avanzar hasta Praga. Sin embargo, el alto mando se lo prohibió y se tuvo que conformar con liberar Pilsen y el oeste de Bohemia el 6 de mayo de 1945. Acabando la guerra para él con estos últimos combates.

La guerra había convertido a Patton en una gran figura militar, ensombreciendo la de su inmediato superior, Bradley, cuyos magníficos planes estratégicos fueron los que permitieron los admirables avances tácticos de Patton.

Tras la victoria en Europa, Patton fue promovido a general de cuatro estrellas y nombrado gobernador militar de Baviera. El fin de la contienda deja a Patton con “hambre” de más acción, pero se le deniega su petición de obtener un mando militar en el Frente del Pacifico. Siendo como era, un ferviente anticomunista y un hombre amante del lenguaje vulgar y las blasfemias, tuvo un fuerte choque con los oficiales rusos en una de las celebraciones de la victoria sobre Alemania, en la que hizo un durísimo discurso anticomunista e insultó a los oficiales soviéticos presentes en el acto.

Patton volvió a causar una gran polémica por sus declaraciones políticas y por su antisemitismo. Patton pagó por sus declaraciones políticamente incorrectas siendo relevado del mando del III Ejército en octubre de 1945 y transferido a una unidad del XV Ejercito dedicada a elaborar una historia de la guerra.
El 9 de diciembre de 1945, Patton resultó gravemente herido en un accidente automovilístico cerca de Mannheim y murió poco después en el Hospital de Heidelberg, el 21 de diciembre de 1945. Sus memorias póstumas tituladas “War as I knew It” fueron publicadas póstumamente en 1947.
Patton consiguió finalmente su objetivo de pasar a la historia como uno de los grandes genios militares de los EEUU, aunque al igual que Rommel era mejor táctico que estratega. Su celebre maniobra en la Batalla de las Ardenas y sus fulgurantes avances por Sicilia y Francia siguen siendo estudiados en las Academias Militares de todo el mundo como modelos perfectos del arte militar de movimiento.

Pero Patton no solo era un gran militar sino un personaje único, capaz de destruir con sus radícales discursos la imagen que se labraba en el campo de batalla. Su objetivo de enfrentarse a los soviéticos, “mientras aún somos fuertes y el ejercito está en Europa”, causó espanto en sus jefes militares y políticos. Siendo esa la principal causa del fin de su carrera militar y de su relevo a una oficina donde no molestase. Durante algún tiempo hasta se sugirió que su accidente automovilístico había sido provocado para callar sus intentos de provocar una guerra contra la URSS.
Su antisemitismo, su admiración por los alemanes y otras muchas polémicas fueron olvidadas por muchos de sus biógrafos, pero Patton era como era y así hay que estudiarlo, respetando sus opiniones, pues él no se escondía de nada ni nadie, prefiriendo ser “políticamente incorrecto” a ser un mentiroso.
Su figura y legado han llegado al gran público a través de la gran película “Patton” del director Franklin Schaffner. La película logró 8 premios “Oscar” en 1970, entre ellos el de mejor actor para George Scott, quien magistralmente interpretó a Patton.

Finalmente Patton dejó un legado de frases famosas que pasaron a la posteridad, entre ellas las frases:
“El valor es aguantar el miedo un minuto más.”
“Ningún maldito bastardo ganó una guerra muriendo por su país, la ganó haciendo que otro pobre maldito bastardo muriera por el suyo.”

© 2007 – Autor: Marco Antonio Martín García

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Categorías: Biografías: Guerreros y Militares | Etiquetas: , , , , | 4 comentarios

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4 pensamientos en “El General George Patton, 1885-1945

  1. carlos

    Muy interesante articulo, lo felicito

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  2. SE QUE EXISTEN MAS FRASES CELEBRES DE ESTE PERSONAJE , EN CUANTO LAS TENGA LAS COMPARTO
    JRDLSIGN

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  3. “nadie en su sano juicio relevaría a su mejor general en plena guerra por presiones de la prensa sensacionalista”
    que curioso viniendo de un ejercito que mato a su mejor general solo por el cuentito de que el tambien estuvo en la operacion valkiria: Erwin Rommel

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  4. también agregaría otras frases :
    Mis hombres pueden comerse sus cinturones, pero mis tanques no pueden correr sin gasolina.

    Que Dios tenga piedad de mis enemigos porque yo no la tendré.

    Ganariamos esta guerra si los idiotas de los ingleses nos dejan

    Me gusta

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