Adolf Hitler, 1889-1945

La figura de Adolf Hitler, canciller de Alemania entre 1933 y 1945 y uno de los causantes del estallido de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto judío, es una de las figuras más polémicas del siglo XX, despertando, aún hoy en día, en cada ser humano sentimientos de intenso odio y rencor o de genuina admiración. A principios del siglo XXI es un buen momento para que los historiadores abordemos objetivamente la figura del hombre que cambió el mundo con sus actos y generó la aparición de la actual sociedad globalizada. Este artículo intenta abordar la vida de Adolf Hitler desde la objetividad y sin rencores, intentando contar la verdad y dejando a un lado la ideología de cada uno o lo “políticamente correcto”.

Adolf Hitler nació el 20 de Abril de 1889 en Braunau, una aldea del Imperio Austriaco cercana a la ciudad de Linz, en la frontera entre Alemania y Austria. Su padre era Alois Hitler, un agente de aduanas, hijo de madre soltera y que había adoptado el apellido Hiedler de su padrastro, siendo modificado después de Hiedler a Hitler, y su madre era Klara Pölzl, prima segunda de su padre. Klara tuvo seis hijos, de los cuales sólo sobrevivieron Adolf y su hermana Paula.

Hitler era un niño saludable, que destacaba por su gran interés por la lectura, en especial estaba entusiasmado con las obras militares de la colección de su padre, sobre todo obras sobre la guerra franco-prusiana de 1870-71. Al cumplir los 11 años Adolf se opuso a la decisión de su estricto padre de prepararse para ser funcionario, ya que en aquel tiempo Hitler destacaba como dibujante y quería llegar a ser pintor, pero su padre no cedió y le inscribió en un colegio de enseñaza secundaria de Linz para que su hijo obtuviera una buena preparación y llegara algún día a ser funcionario. Sus calificaciones en el colegio eran extremas, según si la materia le gustaba o no. Sus mejores notas las sacaba en Geografía e Historia Universal.

En el año 1903 su estricto padre falleció de apoplejía. Hitler también estaba algo enfermo, así que su madre decidió sacarlo del colegio e inscribirlo en una academia donde, según él, paso sus momentos más felices de estudiante. En 1905, siguiendo su sueño de llegar a ser pintor, fue a Viena para tratar de ingresar en la Academia de Bellas Artes, pero suspendió el examen de ingreso por “falta de talento” según sus examinadores. En 1907, su querida madre falleció de cáncer y Hitler se encontró de golpe en la miseria, cobrando una pobre pensión de huérfano que apenas le daba para comer. Intentando mejorar su situación, se mudó a Viena.

Hitler pasó de vivir cómodamente a vivir “en brazos de la diosa miseria”, como dice él mismo. Trabajo como peón y luego como pintor para ganar algo para comer, aunque muchas veces prefería no comer y gastarse su dinero en ir a la ópera o comprarse un libro. Pasó cinco años de miseria viviendo al lado de los obreros más pobres, allí comprendió que la miseria estaba asociada con la mala o nula educación. En esos años Hitler alcanzó un profundo odio a los sindicalistas marxistas que, según el, manipulaban a los trabajadores para obtener poder político en vez de mejoras laborales. A Hitler le dolieron sobre todo las presiones que recibían los trabajadores para que se afiliaran a los sindicatos y las medidas de propaganda y presión violenta que usaban los grupos marxistas. También aprendió a odiar a los ricos y ostentosos ciudadanos judíos de Viena. En su juventud Hitler no era antisemita, incluso sentía simpatía por los judíos al verlos atacados ferozmente por los reaccionarios periódicos antisemitas de Viena. Pero el contacto con el partido cristiano-social del doctor Karl Lueger le cambiará profundamente y le convertirá en dos años y “tras una intensa lucha interior entre razón y sentimiento” en un fanático antisemita que consideraba que los judíos eran parásitos del Estado que sólo buscaban enriquecerse sin aportar nada al bienestar común.

En la primavera de 1912 y harto de Viena y sus miserias, se mudó a Munich para intentar mejorar su situación económica en la prospera Alemania, librándose así también de prestar el servicio militar obligatorio que le tocaba prestar en 1913. En el año 1914 estalló la Primera Guerra Mundial y Hitler, que anteriormente había rechazado el servicio militar obligatorio austriaco, decidió alistarse el 3 de agosto de 1914 como voluntario del 16° Regimiento de Infantería Bávara del ejército alemán. Hitler estará destinado al principio de la contienda en la zona de Flandes, en el Frente Occidental, donde combatirá duramente y aparte se consagrará como dibujante de viñetas cómicas para el periódico del ejército. En Diciembre de 1915, Hitler recibirá como premio a su valiente actuación la “Cruz de Hierro de segunda clase”, al año siguiente, en 1916, participará en la cruenta “Batalla del Somme”, cayendo herido y siendo trasladado al hospital de Beelitz, en Berlín. En 1917 volverá a su regimiento donde seguirá combatiendo duramente, obteniendo en agosto de 1918 la “Cruz de Hierro de primera clase”, una condecoración que raras veces se otorgaba a soldados extranjeros de baja graduación como era él. La noche entre el 13 y 14 de octubre de 1918 Hitler se encontraba junto a su regimiento en el frente sur de Ypres, donde recibieron un ataque de gas “cruz amarilla” lanzado por los ingleses, sufriendo como consecuencia varias bajas y quedando Hitler herido y temporalmente ciego, siendo trasladado al hospital de Pasewalk en Pomerania, donde recibirá la noticia de la rendición alemana y el fin de la Primera Guerra Mundial en noviembre de 1918.

Hitler quedo enormemente resentido tras la derrota y culpó de ésta a los revolucionarios marxistas que habían ocasionado durante el conflicto numerosos sabotajes y huelgas en las fábricas de municiones, y que finalmente tras la revolución de los marinos de Kiel habían obligado al Káiser a rendirse y abdicar, intentando repetir en Alemania el triunfo que obtuvieron los bolcheviques en Rusia. El Ejército alemán estaba intacto y no habia sido derrotado militarmente, habían sido el hambre y el malestar social aprovechado por la izquierda radical los que habían derrotado a Alemania. La bofetada del injusto “Tratado de Versalles” que vulneraba el acuerdo de rendición alemana basado en los 14 puntos del presidente norteamericano Wilson hizo que existiera un profundo resentimiento y ansias de venganza en gran parte de la población alemana.

Tras el fin de la guerra, Hitler se dedicó a trabajar como espía para el ejercito, infiltrándose en grupos radicales de izquierda y mandando información sobre su peligrosidad y si convenía su desarticulación o no. En julio de 1919, recibió la orden de infiltrarse en un nuevo partido de orientación nacionalista: el “Partido Obrero Alemán”. Tras acudir a los mítines de este partido se sintió identificado con las ideas que propagaba su fundador, Dietrich Eckart, y decidió unirse a él, recibiendo el número de carnet numero siete. Hitler aportó muchas ideas nuevas al partido, convirtiéndose en poco tiempo en su miembro más destacado. El éxito de Hitler consistía en usar las armas propagandísticas que tanto éxito les daban a los grupos de izquierdas.

Dos años después, en 1921, Adolf Hitler había convertido el minúsculo partido en el que entró en un proyecto sólido con miles de adeptos, gracias a su formidable oratoria, en la que era todo un maestro y a sus exitosos métodos de propaganda. Pero la propaganda por si sola no le ganaba adeptos, eran sus ideas de crear una gran Alemania y su odio radical hacia el Tratado de Versalles, los judíos y los marxistas las que ganaban adeptos en una población alemana que era históricamente antisemita, que no aceptaba la derrota sufrida y que se veía sometida a continuos ataques revolucionarios de los comunistas, que pretendían derribar la democracia y crear en Alemania un estado comunista similar al creado por los bolcheviques en Rusia. El anterior “Partido Obrero Alemán” se había convertido en 1921 en el “Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores” o NSDAP, que será conocido desde entonces por “Partido Nazi” Partido Nazi se caracterizará por usar simbología nacionalista como la Svástica, la Cruz Gamada, por saludar con el brazo en alto al estilo fascista italiano y por tener grupos armados encargados de combatir a los comunistas: las “Sturmabteilung” o tropas de asalto, abreviadas en “SA” y dirigidas por Ernest Röhm, un veterano de la Primera Guerra Mundial.

En 1923 Hitler estaba convencido de obtener el poder por la fuerza y con el apoyo de Erich Ludendorff intentó dar un golpe de Estado. Pero el intento fracasó, hubo varios muertos entre las filas nazis, y él fue condenado a cinco años de prisión. En su tiempo en prisión dictará a su amigo Rudolf Hess un libro que recoge su principal pensamiento político: “Mein Kampf” (Mi Lucha), libro en el que Hitler detalla su proyecto de crear una prospera Alemania mediante la obtención de un “Lebensraum” o espacio vital que permitiera obtener el acceso a los recursos naturales que la industria alemana necesitaba para estar en la cúspide mundial de la producción económica. También expone en su libro sus ideas antisemitas y racistas, siendo partidario de deshacerse sin piedad de todos los elementos que según el corrompían la sociedad alemana y eran parásitos del estado y el esfuerzo común. Tras cumplir ocho meses de prisión fue libertado en Diciembre de 1924, saliendo de prisión dispuesto a obtener el poder siguiendo las reglas de juego democráticas.

En 1929 estalló la “Gran Depresión” con el hundimiento de la Bolsa de Nueva York, siendo uno de sus principales efectos el aumento del paro y la pobreza a nivel global y sobre todo en Alemania, encadenada económicamente por sus deudas y por las reparaciones que tenía que pagar por su “agresión” de la Primera Guerra Mundial. Esta mala situación aumentó notablemente el número de personas desesperadas y que buscaban soluciones inmediatas a sus problemas. Hitler aprovechó la situación y supo ganarse con sus ideas y su oratoria un enorme número seguidores que convirtieron a su partido en el más fuerte del Parlamento Alemán en 1932. No sólo los desempleados desesperados y resentidos de guerra apoyaban a Hitler sino también los grupos conservadores y aristocráticos, que veían en Hitler una defensa frente a los violentos grupos comunistas. Pese a este gran número de apoyos Hitler fue derrotado por el antiguo general Paul von Hindenburg en las elecciones de marzo de 1932. Pero Hindenburg se verá incapaz de gobernar ante los números desordenes provocados por los enfrentamientos violentos entre comunistas y nazis y tendrá que llamar a Hitler, nombrándolo canciller alemán el 30 de enero de 1933. Tras asumir la cancillería y pactar el apoyo de los parlamentarios católicos de Franz von Papen, Hitler disolverá el Parlamento Alemán y convocará nuevas elecciones. Una semana antes de las votaciones, se produjo un incendio en el edificio del “Reichstag” o Parlamento Alemán, acontecimiento que Hitler aprovechará para acusar a los comunistas y ordenar su detención y persecución. Hitler conseguirá la mayoría de los votos en las elecciones de mayo de 1933, siendo nombrado canciller alemán y, tras la muerte del presidente Hindenburg en 1934, se autonombrará “Reichsführer”, o jefe del Estado, asumiendo todos los poderes y estableciendo al partido nazi como único partido, en la practica un golpe de estado dentro del estado que le permitía controlar férreamente y sin oposición alguna toda Alemania.

Después de su éxito, Hitler decidirá ese mismo año deshacerse de algunos “compañeros de viaje” indeseados y en los que no confiaba, ordenando asesinar en la “Noche de los cuchillos largos” a Ernest Röhm y otros altos cargos de las “SA” y el partido nazi. Contando con el poder absoluto y el apoyo de la gran mayoría de la sociedad alemana Hitler inició una serie de reformas encaminadas a la creación de su estado soñado, un Reich o Imperio que, según él, estaba llamado a dominar el mundo. En primer lugar decidió organizar un intenso rearme y reorganización del ejército alemán que lo convertiría en pocos años uno de los más poderosos del mundo y con el que Hitler desarrollará una agresiva política exterior que buscaba recuperar las posesiones perdidas tras la firma del “Tratado de Versalles” y que le otorgará notorios éxitos como la reincorporación la zona industrial del Sarre, ocupada por Francia y la Renania.

En 1936 Hitler inaugurará de los “Juegos Olímpicos”, celebrados ese año en Berlín. Además, continuando con su política exterior agresiva, Hitler apoyará al general rebelde Franco en la “Guerra Civil Española”, 1936-39, contienda en la que el ejercito alemán experimentará nuevas armas, nuevos tipos de bombardeos de aviación y técnicas de combate. Otros logros en materia exterior que conseguirán borrar las “injusticias” del Tratado de Versalles son la anexión de Austria y de la región de los Sudetes de Checoslovaquia en 1938.

En materia interna Hitler conseguirá grandes éxitos sociales creando una “Seguridad Social”, que proporcione sanidad y pensiones a todos los alemanes, además controlará el precio de la vivienda para que sea accesible a todos los ciudadanos y apoyará el fomento de las vacaciones y el ocio accesible para todos. También entregará en propiedad tierras del estado a los campesinos pobres. A ésto se unió un enorme éxito en economía que convirtió a Alemania en potencia mundial, acabando con los millones de parados mediante una gran política de obras publicas que fomento muchísimo empleo y asombro al mundo. Estos éxitos le permitirán contar con un apoyo ciego de la población alemana y Hitler decidirá empezar con su política de “pureza racial”, basada en la eliminación de los grupos que “contaminaban Alemania”: comunistas, homosexuales, gitanos, judíos, “Testigos de Jehová” y retrasados mentales. La persecución de estos grupos empezará la denominada “Noche de los cristales rotos”, noche en la cual los ciudadanos judíos fueron atacados y sus comercios y casas saqueadas.

En 1939, Hitler exigió recuperar el “Pasillo de Dantzing”, territorio ocupado ilegítimamente por Polonia tras la “Primera Guerra Mundial” y que separaba Alemania de su provincia de Prusia. La negativa de Polonia a devolverlo y las garantías de apoyo de Francia y Gran Bretaña a Polonia en caso de conflicto condujeron al estallido de la Segunda Guerra Mundial, 1939-45.

El 1 de septiembre de 1939 los ejércitos nazis iniciaron la invasión de Polonia, que no pudo resistir las agresivas tácticas de combate alemanas, conocidas como “Blitzkrieg” o “guerra relámpago”, cayendo en poco tiempo. Tras la ocupación de Polonia, Hitler ocupó Dinamarca y Noruega para asegurarse el suministro de acero y carbón que le vendía Suecia y que peligraba caer en manos de Gran Bretaña. El siguiente golpe de Hitler, que se comportaba como un brillante estratega dirigiendo sus ejércitos, fue sobre Francia, que cayó junto a Holanda y Bélgica en pocas semanas. Después de sus brillantes triunfos sobre las potencias occidentales, Hitler se sentía capaz de crear un gran imperio y planeó la ocupación de la URSS para apoderarse de sus ricos recursos naturales y su potente industria. Antes de iniciar la invasión de la URSS, Hitler invadió Grecia y Yugoslavia, ambicionadas por su aliado Mussolini, el dictador italiano.

El 22 de junio de 1941 el ejército alemán invadió la URSS, iniciando lo que para los nazis era toda una cruzada ideológica contra su mayor enemigo: el comunismo. La campaña empezó bien para los nazis, que ocuparon en pocas semanas un amplio terreno, pero la falta de logística adecuada y la resistencia de las milicias comunistas evitando la toma de Moscú impidieron la derrota soviética. Al no poder ocupar Moscú, los nazis dedicaron sus esfuerzos a capturar la ciudad de Stalingrado, importantísima urbe debido a su estratégica ubicación sobre el río Volga. Los soviéticos consiguieron, tras una durísima batalla de meses, derrotar a los nazis y cambiar el signo de la guerra. La pérdida del norte de África con la derrota alemana en “el Alemain”, la ocupación de Italia, la batalla de Kursk y el desembarco de Normandía en 1944, condujeron a Alemania a la derrota, pero lejos de asumirla y negociar una paz, Hitler ordenó resistir hasta el final.

Durante los años de victorias, Hitler había organizado y llevado a cabo una política de “limpieza racial” en los territorios ocupados por sus ejércitos, exterminado a la población judía, gitana y usando a los eslavos como mano de obra. La negativa de Hitler a asumir la derrota llevó a algunos de sus generales, como Rommel, a pensar en asesinarle para poder pactar una paz negociada con los aliados. En julio de 1944, el coronel Klaus von Stauffenberg, apoyado en sus planes por el mariscal Rommel, hizo estallar una bomba en la guarida de Hitler mientras daban unas conferencias militares, pero la suerte evitó que justo antes de la explosión un oficial moviera la cartera donde estaba situada la bomba, salvando así la vida a Hitler, que quedó herido en el brazo y los oidos.

Hitler había llevado a cabo una guerra total dispuesto a vencer o morir, sin compasión, sin sentimientos, arrasando el este de Europa sin piedad, creyendo que la brutalidad y el miedo le darían la victoria, pero lo único que consiguió fue que todos lucharan contra él con más pasión y valor. Pero los valientes soldados soviéticos, británicos y norteamericanos consiguieron derrotar sus planes. El 30 de abril de 1945, el mariscal Zhúkov, entró en Berlín. Antes de ser capturado y sometido a un juicio por sus crímenes de guerra, Hitler, completamente desquiciado y vencido, decidió suicidarse en compañía de su reciente esposa Eva Braun, Hitler se pegó un tiro en la sien y su esposa ingirió cianuro, siendo después sus cuerpos incinerados para evitar que fueran ultrajados como fueron los de Mussolini y su esposa.

Con Hitler moría el sueño de un mundo cientificista social, un mundo basado en el control de las masas mediante la propaganda y los medios de comunicación, en el que el Estado dominara todos los aspectos de la vida pública y privada de sus ciudadanos. Moría la cruel y tradicional xenofobia europea contra los judíos, morían los sueños de una gran Alemania que dominara el mundo. La guerra había generado la muerte de decenas de millones de personas y había creado nuevos horrores como los campos de exterminio y los experimentos médicos del doctor Mengele. Pero no se puede culpar solo a Hitler de la muerte de tantos inocentes, los gobernantes suelen ser reflejo de la sociedad que les elige, y si Hitler es culpable también lo es el pueblo alemán y la sociedad que permitió que pasaran los horrores que pasaron. Tras la muerte de Hitler el mundo estaba obligado a ser mejor.

Como legado pacifico y prospero para la humanidad, Hitler dejaba una ciencia muy desarrollada, una medicina puntera, la televisión mas desarrollada de la época, leyes para la protección de los animales y el “Volkswagen” , que diseño juntó a su colega nazi Ferdinand Porsche.

Como complemento de este artículo, hay que destacar que en su vida personal además de su matrimonio con Eva Braun, Hitler supuestamente mantuvo relaciones con varias mujeres, entre ellas su sobrina Angélica, quien se suicidó en 1931, en uno de los apartamentos privados de Hitler, siendo éste un duro golpe emocional para el Fuhrer. Otra de las mujeres que dejaron huella en él fue la enfermera berlinesa Greta Schmidt, que conoció en el Primera Guerra Mundial y que fue asesinada de un disparo por su ex marido, el capitán de artillería Schmidt, en la estación berlinesa de Charlottenburg. Otras de sus conquistas fueron la cantante Erna Hanfstaengl, Heni Hoffmann, hija de su fotógrafo personal, Winnifred Wagner, pariente del compositor, Paula Fridman, hija de un militante del partido nazi… pero su gran pasión fue Sigrid von Lappus que conoció en 1939, que murió a consecuencia del parto de una niña, hija de Hitler, que también murió, dejando hundido a su padre tras la doble pérdida de seres queridos. Por último hay que anotar que la única esposa oficial fue su inseparable Eva Braun, hija de un profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Simbach y vendedora en la tienda de aparatos fotográficos de Heinrich Hoffman, el fotógrafo personal del Führer.

© 2007 – Autor: Marco Antonio Martín García

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Categorías: Biografías: Guerreros y Militares | 4 comentarios

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4 pensamientos en “Adolf Hitler, 1889-1945

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  2. Paola

    saben deberian de poner un preguntador que los que visiten la pagina pongan la pregunta y ustedes no den la repuesta para que sea mas facil y su pagina tenga mas publicidad ok…

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    • Un preguntador? dirás un respondedor…je,je,je,je….bueno, eso me obligaría a estar todo el día en linea respondiendo preguntas….y como no me gano la vida con esto, sino que intento que sea gratuito sin publicidad….pues no sería viable….como todo el mundo he de trabajar para comer y no puedo estar mucho tiempo online…….
      Un saludo!

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