La Batalla de las Termópilas, 191 a.C.

A principios del siglo V a.C. el Imperio Persa dominaba un vasto territorio que se extendía desde Egipto a la India. No contentos con esto, y siempre en expansión, los persas atacaron y conquistaron las colonias griegas jónicas de Asia Menor. El apoyo de Atenas y otras ciudades estado griegas a la rebelión de éstas colonias desencadenó la Primera Guerra Médica entre griegos y persas. Una guerra que finalizó con la victoria griega de Maratón en el 490 a.C. Pero los persas no aceptaron la humillación de una derrota y 10 años después, en el 480 a.C., bajo el mando del rey Jerjes se disponían a invadir la Grecia continental con el mayor ejército nunca visto: unos 180.000 hombres y 800 naves. Los dados estaban en el aire, Grecia entera se jugaba su destino y su libertad.

El plan persa se basaba en invadir por tierra Grecia, cruzando el estrecho del Helesponto que separa Grecia de Asia menor, mientras la flota le acompañaba por el mar. Una vez cruzado el Helesponto el ejército persa necesitaba cruzar los pasos montañosos de Tesalia para tener acceso a la parte central de Grecia. El plan griego se basaba en un plan conjunto, por un lado detener al ejército persa terrestre en el paso de las Termópilas, única vía de acceso a Grecia Central y por otro lado el plan se basaba en combatir a la flota persa en los estrechos de Eubea, antes de que pudiera salir a mar abierto y aprovechar su gran superioridad numérica. La interdependencia persa entre ejército y flota era enorme debido a la gran cantidad de suministros que necesitaba un ejército tan grande. Si el ejército se detenía la flota debía detenerse a su vez. Por eso era vital detener a los persas en las Termópilas. Si el ejército persa no se detenía la flota tampoco lo haría y el plan griego fracasaría.El paso de las Termópilas o “Puertas Calientes” en traducción al español se caracteriza por las numerosas fuentes termales que tenía en la época. El paso es una explanada de unos 30 metros de anchura, que en su entrada y salida se estrecha hasta los 7 metros. En la parte hay una pequeña colina, a la cual va paralela “el muro focense”, un antiguo muro en ruinas, al abrigo del cual construyeron los griegos su campamento. La estrechez inicial del paso impedía que los persas pudieran usar su enorme superioridad numérica y desplegarse en orden de batalla.

El encargado de detener a la marea persa sería uno de los dos reyes de Esparta. Esparta era gobernada en diarquía, dos reyes compartían el poder, uno gobernaría Esparta y el otro comandaría a las tropas. El encargado de comandarlas fue el rey Leónidas, que escogió a 300 “hipéis” de la Guardia Real para que le acompañaran a la batalla. Esparta era el estado mas fuerte militarmente en tropas de tierra, sus guerreros de a pie o “Hoplitas” eran los mejor entrenados de toda Grecia, no tenían comparación a la hora de combatir en formación. Además Esparta tenía un fuerte espíritu militar y de sacrificio, su lema era “igualdad, fidelidad y valor”. El valor colectivo de las tropas era preferido al individual, luchaban en equipo como un solo hombre. Además eran tropas con gran espíritu de sacrificio, dispuestas a todo para defender su estilo de vida. Las madres despedían a sus hijos cuando partían al combate con la frase:”vuelve con el escudo o sobre el escudo” es decir; vuelve victorioso o muerto. De estas tropas los “hipéis” de la Guardia Real eran la élite de la élite.

A los 300 espartanos de Leonidas se sumaron 500 hoplitas de Tegea y 500 de Mantinea, 120 de Orcómeno y 1000 hoplitas del resto de Arcadia, 400 de Corinto, 200 de Fliunte y 80 de Micenas, 700 Tespieos y 400 Tebanos. Además de 1000 focenses y todos los locros. Sumando 600 más a estas tropas, pues cada espartano llevaba 2 siervos a su servicio. En total serían unos 7000 griegos los encargados de defender el paso.

Una vez en el paso el ejército de Leónidas se enteró por los traquinios de una senda secreta llamada Asopea que permitía rodear el paso. Alarmado por este dato Leonidas mandó a los locros y focenses a cubrir la ruta para defenderse de un posible ataque por la retaguardia. Él en persona se encargaría con el resto del ejército de defender la entrada del paso. Las tropas espartanas se dedicaron a esperar a los persas entrenándose, haciendo ejercicios de purificación para preparase mentalmente para morir en combate y peinándose, un rito que significaba para ellos el abandono de lo material por lo espiritual.

Cuando le contaron a Jerjes que había un ejército griego defendiendo el paso y que estaba comandado por espartanos no lo tomó en serio. Con los persas estaba Demarato, un ex – rey espartano exiliado por Cleómenes I, quien advirtió a Jerjes de que los espartanos combatirían duramente. Pero Jerjes pensó que cuando vieran su enorme ejército escaparían corriendo hacia el sur. Así que esperó tres días, mientras llegaba la flota, a que el ejército griego se fuera. Pero tras los tres días y en vista de que no retrocedían y de la altanería que en su opinión mostraban decidió expulsarles del paso por la fuerza y darles un escarmiento.

En el primer ataque, Jerjes mandó a los Medos y los Cisios a desalojar a los griegos, pero el ataque fue un desastre que causó muchas bajas, los medos no cedían y nuevos hombres reemplazaban a los muertos, pero no conseguían avanzar y tuvieron que retirarse. Los griegos tenían armas y armaduras de mejor calidad y una gran disciplina en combate, además de que sus “falanges” o formaciones de combate agrupadas por nacionalidades maniobraban en el lado ancho del paso a la perfección. Los persas tenían que maniobrar en la zona estrecha y no podían desplegar a sus arqueros, además tenían que avanzar sobre los cadáveres de sus compañeros, lo cual les desmoralizaba mucho.

El fracaso enfureció a Jerjes que afirmó que tenía muchos hombres pero pocos soldados. Tras el fracaso de los Medos, Jerjes decidió enviar a sus inmortales, tropa de guardia llamada así por que siempre mantenían el mismo número de reclutas, 10.000, cuando caía uno se le sustituía rápidamente por otro para no romper el número. Pero los inmortales también fracasaron y no pudieron avanzar, teniendo muchas bajas y retirándose al caer la noche. El segundo día se repitió la historia y los persas fracasaron de nuevo, teniendo de nuevo muchas bajas.

Jerjes, abrumado y desmoralizado por el fracaso de sus tropas, encontró la inesperada ayuda de Epialtes, habitante de Mélide, que a cambio de una fuerte suma de dinero informó a Jerjes de la existencia de la ruta Asopea que rodeaba el paso. Jerjes no perdió un minuto y mandó a sus inmortales de noche a cruzar la ruta Asopea. El rápido movimiento sorprendió a los locros y focenses, que no descubrieron el avance persa y los inmortales pudieron cruzar el paso.

Leónidas y el resto de tropas que defendían el paso se enteraron la misma noche mediante unos desertores del avance persa por la ruta Asopea y de que los contingentes encargados de detenerles habían sido derrotados. Viendo que ya no podían hacer nada por detener a los persas, la mayoría de los griegos decidió marcharse. Pero Leonidas decidió quedarse por mantener su honor y el honor de Esparta, obligó a los tebanos a quedarse en calidad de rehenes, pues era probable que Tebas decidiera pasarse al bando persa y permitió al resto marcharse. Solo los Tespieos decidieron quedarse junto a los 300 espartanos y los tebanos.

Al amanecer del tercer día Jerjes lanzó a sus tropas contra el paso por los dos lados, Los griegos sabían que iban a morir y no se preocuparon de defender las estrechas entradas, decidieron atacar a los persas hasta que se quedaron sin lanzas. Después combatieron a espada hasta que sucumbieron todos los espartanos y tespieos, incluido el bravo rey Leónidas. Solo los Tebanos supervivientes se rindieron, pero Jerjes los marcó como esclavos. Jerjes mandó cortar la cabeza de Leónidas y ponerla en un palo. El resto de cuerpos fue enterrado allí mismo. Según algunas fuentes sobre la tumba se puso una inscripción que decía:”caminante informa a los lacedemonios (espartanos) de que aquí yacemos obedeciendo sus leyes”.

La victoria de Jerjes obligó a la flota griega a retirarse a Egina y Salamina y a evacuar Atenas. Jerjes tomó Atenas y la destruyó por completo. Pero posteriormente sería derrotado en las batallas de Salamina y Platea. Los griegos honrarían así a sus camaradas muertos en las Termópilas y pondrían fin al expansionismo persa en Europa. La historia recordará siempre a esos espartanos que sabiendo a que se enfrentaban decidieron morir con honor defendiendo su forma de vida y su civilización.El espíritu y valores de los espartanos servirán de modelo a muchas sociedades futuras de europa.

© 2007 – Autor: Marco Antonio Martín García
Todos los derechos reservados.Prohibido su uso comercial y
la reproducción parcial o total de este texto sin consentimiento
previo del autor.
https://senderosdelahistoria.wordpress.com

Anuncios
Categorías: Grandes Batallas de la Historia, Historia Antigua | Etiquetas: , , , , | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: