La Guerra del Yom Kippur, 1973

La Guerra del Yom Kippur fue una de las mayores amenazas a las que se ha enfrentado victoriosamente el Estado de Israel, por no decir la mayor desde 1949. En 1973, los ejércitos egipcio y sirio atacaron por sorpresa a Israel durante la festividad religiosa de Yom Kippur, aprovechando que la mayoría de los soldados judíos estaban de permiso. Pero, pese a la sorpresa inicial, Israel no solo fue capaz de defenderse de la invasión enemiga sino de derrotar a sus dos adversarios y ganar la guerra. Desde entonces, Israel no ha tenido que afrontar nuevas guerras con los países árabes vecinos, se ha convertido en la potencia hegemónica en Oriente Medio y ha podido concentrarse en la eliminación de las amenazas terroristas. Un éxito basado en la superioridad de la democracia Israelí y de su mentalidad occidental frente a las sociedades feudales árabes.

El 14 de Mayo de 1948 fue proclamado el estado de Israel, tras concluir el “Mandato Británico sobre Palestina”. La ONU había previsto dividir Palestina en dos zonas, una zona israelí y una zona palestina, quedando Jerusalén bajo administración internacional. Pero esto nunca fue aceptado por los estados árabes vecinos, los cuales estaban decididos a “expulsar a los judíos al mar” y al día siguiente de la declaración de independencia israelí atacaron Israel en masa. El ejército israelí, compuesto de 20.000 milicianos mal armados fue capaz de derrotar a un ejército de los países árabes compuesto por mas de 35.000 hombres bien armados y apoyados con tanques y aviones. Aquella épica victoria salvó de la destrucción al Estado de Israel y le permitió constituirse como un prospero y moderno país.

Pero los árabes no cejaron en su empeño de aniquilar a los judíos e iniciaron nuevas guerras contra Israel en los años siguientes, siendo derrotados en la Guerra del Canal de Suez de 1956 y aniquilados en la Guerra de los Seis Días en 1967, conflicto que permitió a Israel conquistar la península del Sinaí, la franja de Gaza, Cisjordania, los Altos del Golán y lo más importante: la mítica Ciudad Santa de Jerusalén.

Esta victoria fue tan importante que las grandes potencias pensaron que los árabes no volverían jamás a intentar atacar a un rival tan duro como Israel. Sin embargo, Egipto y Siria se tomaron la derrota de la Guerra de los Seis Días como una batalla pérdida, para ellos la guerra aún no había acabado e iniciaron un enorme esfuerzo de rearme comprando ingentes cantidades de modernas armas a la URSS.

En 1973, Anwar el-Sadat, presidente de Egipto, y Hafez Al Assad, presidente de Siria, se aliaron para comenzar una nueva guerra contra Israel en la que contarían con el apoyo de una división blindada enviada por Irak y con el de brigadas de voluntarios de los principales países del norte de África y el Golfo Pérsico. En esta nueva guerra no participaría Jordania, presente en los anteriores conflictos, ya que en 1970 había librado una guerra interna contra los refugiados palestinos, en lo que se conoce como “Septiembre Negro”, y desde entonces había decidido dejar de apoyar las reivindicaciones de éstos y vivir en paz con Israel. Para mantener las apariencias en el seno del mundo árabe, Jordania se limitaría a mandar a esta nueva contienda una brigada de voluntarios, pero el grueso de sus fuerzas no haría ningún movimiento a gran escala, algo que fue determinante para la posterior salvación de Israel.

El plan de Egipto y Siria era sencillo y eficaz, aprovecharían la celebración de la fiesta religiosa del Yom Kippur o “Día del Perdón”, momento en el que la mayoría de judíos ayunan en soledad para pedir la expiación de sus pecados y en el que las guarniciones fronterizas de Israel contaban con apenas la mitad de tropas que en días normales, para lanzar un ataque relámpago que les permitiera recuperar los territorios perdidos en 1967.

Una vez que Egipto recuperara el desierto del Sinaí y que Siria reconquistara los Altos del Golán, la URSS se encargaría de presentar ante al ONU una resolución para obligar a los contendientes a un alto el fuego, con el cual se evitaría el contraataque judío y los árabes saldrían así victoriosos. En caso de que Israel siguiera las hostilidades, los árabes dispondrían de mejores y más fuertes posiciones defensivas, con las que contaban poder detener los ataques israelíes hasta el fin de la contienda.

El gobierno de Israel estaba tan convencido de su superioridad militar que desoyó todos los informes de su eficaz servicio de inteligencia en los que se advertían de los preparativos bélicos que estaban llevando a cabo Egipto y Siria y, en vez de cancelar los permisos de sus soldados y reforzar las fronteras, prefirió pedir a EEUU que mediara en el previsible conflicto realizando una ofensiva diplomática para impedir cualquier posible ataque egipcio. Todo esto provocó un profundo malestar y divergencias entre el gobierno de Golda Meir y David Eleazar, jefe del servicio secreto, divergencias que, tras salir a la luz publica al final de la guerra, ocasionarían la caída del gobierno israelí.

El sábado 6 de octubre de 1973, día del Yom Kippur, Egipto y Siria lanzaron su ofensiva sorpresa sobre Israel. Los israelíes estuvieron alerta las primeras horas de la mañana, sin que nada raro apareciera en el horizonte, a las 13:00, cuando se preparaban para descansar y comer, se vieron sorprendidos por un diluvio de fuego de artillería sobre sus posiciones y por el ataque en masa de hordas de soldados árabes. A los israelíes no les quedó más opción que defenderse a vida o muerte mientras esperaban que llegaran los refuerzos. El alto grado de profesionalismo del ejército judío permitió que los reservistas acudieran rápidamente a sus puestos de combate, integrándose en la lucha mucho antes de lo que tenían previsto los altos mandos árabes. Si el sistema de reservistas de Israel no hubiera sido tan eficaz, los árabes se habrían alzado con la victoria en los primeros días de la guerra, sin embargo, la rápida llegada de refuerzos permitió a Israel defenderse exitosamente y contraatacar de una forma arrolladora, destruyendo a sus enemigos en una nueva y épica victoria.

Pese a que las ofensivas egipcias y sirias fueron al mismo tiempo, en este artículo las separaremos para poder analizarlas mejor:

1 – La ofensiva siria sobre los Altos del Golán:

A las 14:00 horas del sábado 6 de octubre de 1973, los cazabombarderos MIG-17 sirios iniciaron la ofensiva sobre Israel, atacando los principales puntos de defensa de la “Línea Purpura”: las fortificaciones fronterizas israelíes que defendían los Altos del Golán. Inmediatamente después, tres divisiones de infantería y dos divisiones acorazadas sirias, que sumaban en total 30.000 hombres y 1.260 carros de combate, iniciaron un avance arrollador sobre los enclaves de Naffaj, Druze y sobre la importantísima Kuneitra, ciudad clave de los Altos del Golán.

Los israelíes solo disponían en la zona de una brigada de infantería, y dos brigadas acorazadas de élite: la 188ª Brigada “Barak” con 150 carros de combate y la mítica 7ª Brigada Acorazada, con 105 carros de combate, sumando las tres brigadas en total 5.000 hombres. La 7ª Brigada Acorazada defendía la frontera entre Kuneitra y el Líbano, mientras que la 188ª Brigada “Barak” defendía la frontera desde Kuneitra hasta Jordania.

Al norte de Kuneitra, lo escabroso del terreno, los campos de minas y las eficientes fortificaciones antitanque israelitas retrasaron el avance sirio, causándoles enormes bajas. El avance sirio en esta zona fue detenido finalmente por los feroces contraataques nocturnos que lanzó la 7ª Brigada Acorazada. Al final de este primer día de combate las tropas sirias solo habían alcanzado uno de sus objetivos fundamentales en el frente norte: el estratégico monte Hermon, altura dominante en la región.

Sin embargo, al sur de Kuneitra, los sirios avanzaron rápidamente, tras lanzar un bombardeo avasallador, en el que 1.300 piezas de artillería literalmente “limpiaron” la zona de soldados y tanques judíos, conquistaron una importante franja de terreno, abriendo brecha en la Línea Púrpura y amenazando todo el sistema defensivo israelí. En estos combates, la 188ª Brigada “Barak” fue diezmada, teniendo que replegarse hacia el oeste los escasos supervivientes.

La ruptura de la “Línea Purpura” obligó al Alto Mando Israelí a enviar a la zona a cuatro brigadas acorazadas israelíes para taponar la brecha que los sirios habían abierto: las brigadas 79ª, 14ª, 17ª y 19ª. Estas brigadas serían comandadas por el general de tropas paracaidistas Dan Lanner, el cual las organizó rápidamente y las envió al frente lo más rápido que pudo, pero para que llegaran a tiempo, la 7ª Brigada y los restos de la 88ª Brigada, aún deberían resistir todo lo que pudieran.

El día 7, los sirios continuaron su ataque, arrollando a los restos de la 88ª Brigada Barak que defendían Naffaj y tomando esta importante localidad. Los escasos defensores judíos sufrieron muchas bajas, pero también las causaron en el enemigo, retardando su avance hasta la llegada de los vitales refuerzos que estabilizarían el frente. Más al norte, la situación era estable, la 7ª resistía sin ayuda de otras unidades acorazadas gracias al terreno escabroso y al eficiente apoyo de la aviación israelí.

El Alto Mando israelí era consciente de la cercanía de los Altos del Golán a los centros neurálgicos de Israel, por ello, mantuvo una posición defensiva frente a los egipcios en el Sinaí y concentró todos sus esfuerzos bélicos en defender el frente norte, trasladando a la zona a más de 20.000 hombres. Los sirios también recibieron refuerzos de países árabes amigos, el día 8, Irak envió a la zona una división acorazada y 100 aviones de combate, otros países del Golfo Pérsico enviaron personal sanitario y hospitales de campaña.

El día 9, tras un nuevo intento fallido sirio de tomar Kuneitra, la situación en el frente del Golán se estabilizó entre ambos bandos. Los sirios habían recuperado una gran parte de los territorios perdidos y estaban cerca de poder invadir Israel, sin embargo habían perdido más del 50% de su material bélico y estaban agotados. Por el contrario, Israel había enviado nuevas unidades a la zona para reemplazar las enormes bajas sufridas (la 7ª brigada acorazada rechazó el último ataque sirio con tan solo 7 tanques que le quedaban de los 105 que tenía el día 6 de octubre) y se preparaba para lanzar un contraataque que les permitiera recuperar el Golán y destruir a los ejércitos sirios.

Siria se daba por satisfecha con sus ganancias territoriales y recurrió a la URSS para paralizar la guerra. Sin embargo, la resolución de “Alto el Fuego” que presentó la URSS ante la ONU no fue aprobada por la negativa de EEUU a que los sirios ocuparan el Golán. Esta importante fase del plan árabe fracasaba por la intervención estadounidense y la guerra continuaría, lo cual significaba un duro golpe a la estrategia árabe. Ahora los desgastados ejércitos sirios deberían enfrentarse a la dura contraofensiva israelí.

El día 10 de octubre, las reconstruidas 7ª Brigada Acorazada y 188ª Brigada “Barak” encabezaron la contraofensiva israelí contra los sirios atacándoles al norte de Kuneitra. Al sur de Kuneitra los israelíes lanzaron al ataque a la 19ª, 29ª y 78ª brigadas acorazadas, las cuales con un masivo apoyo de artillería y de la aviación arrollaron a las tropas sirias, haciéndolas retroceder pese a la heroica resistencia de éstas.

El 11 de octubre las brigadas acorazadas israelíes rebasaron el monte Hermon dejando a sus defensores aislados y penetraron en Siria por el Norte. Por el sur el avance israelí sobre el eje Kuneitra-Damasco también era rápido hasta que fue obstaculizado por la división acorazada Iraquí, la cual pese a sufrir enormes perdidas retrasó el avance Israelí. Las heroicas unidades iraquíes fueron destrozadas por el ejército israelí, pero siguieron combatiendo hasta el final. El avance israelí quedó finalmente detenido el día 12 en los arrabales de Damasco, la capital siria, cuando la brigada acorazada jordana entró finalmente en acción.

La pequeña entrada de Jordania en la guerra salvó a Siria, ya que Israel movilizó sus últimas tres divisiones de reserva hacía la frontera jordana, temiendo un ataque jordano a gran escala. Esta falta de reservas impidió que prosiguiera el avance en el frente sirio y los jefes del Estado Mayor Israelí: David Eleazar y Bar Lev decidieron mantenerse a la defensiva en la línea del Golán y transportar a sus unidades de élite de paracaidistas y brigadas acorazadas al frente del Sinaí para poner fin a la costosa guerra.

Durante el resto de la guerra, el frente del Golán se convirtió en una guerra de posiciones y de desgaste en el que los sirios se llevaron la peor parte, quedando sumamente debilitados al intentar atacar las defensas israelíes.

2 – La ofensiva egipcia sobre el Sinaí:

En la mañana del 6 de octubre de 1973 la calma dominaba el frente del Sinaí, los soldados israelíes confiaban en su fuerte línea defensiva, la “Línea Bar Lev” para detener cualquier intento egipcio de cruzar el canal de Suez y atacarles. A las 13:00 horas, mientras los soldados israelíes comían su rancho o jugaban algún partidillo de fútbol, se desencadenó un verdadero infierno sobre la Línea Bar Lev. Una feroz barrera de artillería egipcia barrió la orilla oriental del Canal de Suez mientras comandos árabes, que habían cruzado el canal en sigilo durante la noche, atacaban con lanzallamas y granadas los bunkers israelíes.

Tras esta preparación artillera, 7.000 soldados egipcios cruzaron el canal en barcos, lanchas y botes de goma. El general Gonein, comandante israelí al mando, ordenó a sus hombres incendiar el canal de Suez para evitar que los egipcios lo cruzaran. El dispositivo incendiario estaba basado en el uso de oleoductos que entraban en el agua y que llenarían de gasolina altamente inflamable el canal. Sin embargo, este dispositivo no funcionó, ya que los comandos árabes, lo habían inutilizado la noche previa.

La infantería egipcia, pese al intenso fuego israelí y a sus elevadas pérdidas, consiguió establecer numerosas cabezas de playa al otro lado del canal y rápidamente entraron en acción los ingenieros para abrir paso a los tanques con potentes cañones de agua que barrían las dunas y creaban caminos seguros a través del desierto. Al mismo tiempo, 150 cazabombarderos MIG-21 egipcios atacaron las vías de comunicación del Sinaí para evitar la llegada de refuerzos enemigos.

Mientras los ingenieros construían puentes y carreteras para que cruzaran los tanques, la infantería egipcia ocupó los importantes poblados de Kantara, Ismailía y Shalufa y se atrincheró en ellos, instalando puestos de defensa antitanque y poniendo en posición los temibles misiles antiaéreos SAM-7.

Inicialmente, Israel disponía de tan solo 9.000 soldados y una brigada acorazada para defender la orilla oriental del Canal de Suez, pero disponía de una línea fortificada que compensaba con creces la falta de efectivos. Sin embargo, no contaban con el perfecto plan de invasión egipcio, un plan que les permitió tomar la Línea Bar Lev en poco tiempo.

Ante el avance egipcio, la 252ª división acorazada del general Mendler inició un contraataque para cortar la entrada de nuevos refuerzos a través del canal. Este ataque fracasó estrepitosamente ante los misiles antitanque filoguiados “Malyutka” de la infantería egipcia, los cuales destruyeron 200 de los 300 tanques de la división, obligando a Mendler a emprender una humillante retirada. Este fracaso permitió a los egipcios disponer de tiempo para desembarcar numerosos refuerzos y al final del día ya habían cruzado el canal 5 divisiones de infantería (40.000 hombres) y 800 tanques egipcios.

Los israelíes decidieron entonces emplear masivamente a su aviación para destruir los puentes egipcios sobre el canal y cortar la llegada de nuevos refuerzos, pero su intento se saldó en un rotundo fracaso, ya que perdieron mas de 40 cazabombarderos F-4 Phantom II, derribados por los eficaces misiles SAM-6 y SAM-7 egipcios. Estos misiles antiaéreos estaban desplegados sobre camiones y cambiaban de posición continuamente, haciendo muy difícil su destrucción para los israelíes.

El día 8, Moshé Dayan, el ministro de defensa israelí y el cerebro del ejército israelí, decidió retrasar la línea defensiva 120 kilómetros, hasta los importantísimos pasos de Mitla y Gidi, los únicos pasos por los que podían avanzar hacia Israel los blindados egipcios. Si los israelíes conseguían defender estos pasos, el ataque egipcio no serviría de nada. Mientras el general Gonein no sabía como reaccionar ante el avasallador avance egipcio, su subordinado, Ariel Sharon (el futuro presidente de Israel), jefe de la 143ª división acorazada, inició por cuenta propia un exitoso contraataque acorazado en el sector central del frente, a la altura de los “Lagos Amargos”, que dividió en dos las tropas egipcias y que incluso permitió que un pequeño grupo de comandos paracaidistas cruzara el canal y atacara el territorio egipcio. Sin embargo, Moshé Dayan ordenó a “Arik” Sharon replegarse ante el miedo de que este intrépido general quedase rodeado. Mientras Sharon iniciaba su contraofensiva, las divisiones acorazadas del general Mendler y del general Bren Adán se volvieron a estrellar contra los misiles antitanques egipcios, sufriendo muchísimas bajas. Al final del intenso día, de las tres divisiones acorazadas solo quedaban un total de 120 tanques y los israelíes decidieron esperar a los egipcios en sus propias líneas defensivas, lejos de los temibles misiles Malyutka.

El 14 de octubre, el ejército egipcio tomó la arriesgada decisión de atacar con sus divisiones blindadas hacia el interior del Sinaí. Esta ilógica medida estratégica estaba causada por las angustiosas peticiones sirias para que el presidente Sadat iniciara una ofensiva que alejara a los israelíes de Damasco. Los israelíes conocieron anticipadamente el plan egipcio, gracias al eficiente servicio secreto o Mossad, y semienterraron sus tanques en la arena para emboscar a los egipcios a medida que éstos avanzaran. Esta batalla de tanques, la mayor desde 1945, se saldó con una rotunda victoria israelí; de los 500 tanques egipcios que comenzaron el ataque solo regresaron 200, los israelíes por su parte solo perdieron 45 tanques. Esta enorme pérdida de tanques egipcios permitió que las fuerzas se equilibraran y que los israelíes pudieran lanzar una nueva contraofensiva.

La noche del 15 de octubre, Ariel Sharon realizó el movimiento más arriesgado de toda la guerra. Con sus tres brigadas acorazadas y una brigada de paracaidistas de élite lanzó un ataque por el sector de los Lagos Amargos que cortó de nuevo a las fuerzas egipcias en dos y le permitió atravesar el canal de Suez y establecer una cabeza de puente en territorio egipcio. Esta arriesgada acción fue realmente decisiva, ya que aisló al 3º Ejército Egipcio al sur del Sinaí, cortando sus comunicaciones y amenazado de ser cercado, mientras el 2º Ejército Egipcio quedó en la zona norte del Sinaí sin poder hacer nada, ya que estaba siendo atacado por tres divisiones acorazadas israelíes. Los egipcios lanzaron durísimos contraataques contra la cabeza de puente de Sharon pero, pese a sufrir numerosas bajas, la cabeza de puente resistió y fue reforzada y ensanchada en los días siguientes. Mientras Sharon cruzaba el canal de Suez e invadía Egipto, los comandos paracaidistas israelíes destruían los misiles antiaéreos SAM-7, permitiendo así a la Fuerza Aérea Israelí retomar la superioridad aérea e iniciar una feroz campaña de bombarderos aéreos que aniquiló a los tanques y blindados egipcios en el Sinaí.

Para el domingo 21 de octubre de 1973 la posición árabe en la guerra era totalmente desastrosa, en el Golán los sirios estaban agotados y no podían continuar la guerra. En el Sinaí, la cabeza de puente de Sharon se había convertido en toda una base de operaciones para la invasión israelí de Egipto, sus tropas estaban a tan solo 60 km de El Cairo, dominaban Suez y habían embolsado al 3º Ejército Israelí.

Ante esta situación, a los árabes no les quedaba más opción que solicitar un “Alto el Fuego” y fue de nuevo su aliada, la URSS, la que consiguió que éste se llevara a cabo tras convencer a EEUU de la necesidad del mismo y gracias a esto la paz se restableció en la zona.

La guerra del Yom Kippur terminó con una victoria israelí, el ejército israelí fue capaz de defenderse exitosamente y luego contraatacar a sus dos adversarios, derrotándolos uno por uno. Pero esta impactante victoria táctica no fue tan determinante estratégicamente por la intervención de la ONU y porque había costado a Israel más de 2.500 muertos, 3.000 heridos y 500 desaparecidos. Las pérdidas materiales también eran cuantiosas: 120 aviones y más de 600 blindados.

Los árabes habían sufrido un enorme número de bajas; Egipto había sufrido 8.000 muertos y más de 10.000 heridos; Siria por su parte había sufrido 12.000 muertos y 20.000 heridos. Ambos países habían perdido en total cerca de 500 aviones y 1.500 blindados. Pese a todo, los árabes estaban orgullosos de sus acciones militares y pensaban que se habían resarcido de su humillante derrota de 1967. El fracaso de la ofensiva del Yom Kippur convenció al presidente Sadat de la conveniencia de abandonar la lucha contra Israel y dedicarse a una política basada en el fortalecimiento y desarrollo de Egipto. Este nuevo pensamiento les permitió reiniciar un nuevo camino hacia la paz con el orgullo intacto. En 1974 la mediación de paz del secretario de estado norteamericano Henry Kissinger, sumada a la presión de la enorme subida de precios del petróleo iniciada por los países árabes, consiguió que se lograra una fructífera paz en la zona. Una paz en la que se devolvía a Egipto la Península de Sinaí, lo cual hizo que desde entonces Egipto se alejara de la URSS y se acercara a EEUU, el país que le había devuelto el terreno perdido. Desde entonces, Egipto ha mantenido buenas relaciones con Israel y se ha dedicado a progresar en su modernización y despegue económico. Siria por el contrario decidió seguir las directrices de la URSS.

Desde entonces, Israel se ha convertido en una superpotencia en la zona con una capacidad disuasiva indiscutible y que mantiene buenas relaciones con sus vecinos árabes. Hoy en día la mayor amenaza que sufre Israel no es la guerra convencional sino la amenaza terrorista palestina.

Para concluir, podemos decir que los verdaderos triunfadores en esta guerra fueron los países árabes exportadores de petróleo, los cuales, para presionar a Occidente a dejar de ayudar a Israel, iniciaron una rebaja en la producción de petróleo que aumentó enormemente el precio de éste, provocando una gran crisis en las economías industrializadas de Occidente. La subida del petróleo generó a estos países productores unos ingresos adicionales de 110.000 millones de dólares.

En Occidente, esta crisis económica generó una inflación del 25% y un aumento del paro del 100%, factores que determinaron que las grandes potencias se pusieran de una vez por todas en serio a conseguir la paz en Oriente Medio.

© 2009 – Autor: Marco Antonio Martín García
Todos los derechos reservados.

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Categorías: Historia Militar y Grandes Batallas | 8 comentarios

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8 pensamientos en “La Guerra del Yom Kippur, 1973

  1. Enrique Gutiérrez

    El Estado de Israel como declaró Golda Meier, se salvó de la derrota gracias al puente aéreo que Estados Unidos llevó a cabo y repuso las enormes pérdidas de material bélico de los primeros tres días. Israel consideró un ataque nuclear contra Siria para detener a su ejército pero fue disuadido por Estados Unidos quien lo ayudó con todo lo que tenía.

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  2. Israel se salvó solamente por el puente aéreo que los yanquis pusieron en marcha día y noche para reponerse de la paliza que le estaban dando a los judios. La propaganda pinta siempre a los judios como un gran ejército pero la realidad no es así, como ejemplo, que les pasó con Hezbollah en el Líbano; tuvieron que pedir un alto el fuego.

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  3. En realidad todo lo que es guerra denigra al ser humano, es increible como nos matamos unos a otros, me recuerdo muy bien de esa guerra, yo tenía 15 años y la analicé muy bien, cientos de miles de jóvenes de israel, de jordania y egipoto murieron en veinte días de sangrienta guerra, que tremendo que inhumano

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    • Totalmente de acuerdo…..la guerra destruye todo lo que no valoramos durante la paz….pero el ser humano es un deprador de sí mismo….mientras exista el hombre existirá guerra….somos la única especie animal que se aniquila a sí misma…
      PAZ, VERDAD Y LIBERTAD…

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      • No, sí se matan entre congéneres en otras especies animales, sobre todo las peleas, a muerte muchas veces de los caballos salvajes, búfalos, gorilas, etc, para determinar al “macho alfa” o al jefe de la manada. Simplemente los humanos hemos tecnificado esa matanza.

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  5. Todo comentario con insultos de cualquier tipo sera borrado. No hace falta insultar para criticar o mostrar una opinión desfavorable sobre cualquier tema. Por otro lado, sintiéndolo mucho, dado su gran interés, también borraré lo comentarios que sean demasiado largos, ya que por motivos de espacio no puedo incluir comentarios que se extiendan una pagina o mas. A los que quieran extenderse les recomiendo que mejor pongan enlaces. Por último, recordar que no admito enlaces a paginas comerciales o publicitarias, ya que si yo no incluyo publicidad en el blog para no molestar a los lectores y visitantes, no voy a consentir que otros aprovechen para lucrarse a mi costa.
    Un cordial saludo a todos los lectores.

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